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jueves, 9 de abril de 2026

Libro "Postpsiquiatría" (Jose G.-Valdecasas y Amaia Vispe)

 



 POSTPSIQUIATRÍA


https://herdereditorial.com/catalogo/psicologia/postpsiquiatria-9788425448775



ÍNDICE


Prólogo. Más allá del paradigma biologista en psiquiatría. Jorge L. Tizón.


1. ¿El fin de la psiquiatría?

        • De traidores, víctimas y deserciones.

                - Orígenes y fines.

                - Una historia clínica para empezar.

                - Diario de guerra en Monte Miseria.

        • El artículo fundacional de la postpsiquiatría.


2. Bases filosóficas explícitas.

        • Determinismo o libertad: recorrido filosófico (inevitablemente parcial).

        • La cuestión posmoderna a partir de Lyotard.

        • Cuestiones sobre feminismo, género, naturaleza y cultura.


3. Funciones y disfunciones de la psiquiatría.

        • Para qué sirve y para qué se usa la psiquiatría.

        • Reflexiones sobre la psiquiatría desde Tecnologías del yo de Michel Foucault.

        • De juicios y prejuicios: subjetividad en psiquiatría.

        • Diagnóstico e investigación: una relación problemática.

        • El fin de la psicopatología.

                - Qué es (o querría ser) la psicopatología.

                - Cómo funciona y para qué sirve la psicopatología.

                - ¿Y qué se podría hacer tras tanta crítica?


4. De paradigmas psiquiátricos en crisis.

         • El psicoanálisis y nosotros, que lo quisimos tanto.

         • Crisis: ¿hacia un nuevo paradigma en psiquiatría?

                - Paradigma biologicista en psiquiatría.

                        . 1) Aspectos científicos, tecnológicos y sociales.

                        . 2) Cuestionamientos.

                        . 3) El concepto de enfermedad.

                - La psiquiatría más allá del paradigma biologicista. 

        • Narrativas postpsiquiátricas desde la enfermería.

                - Modernidad y posmodernidad.

                - El panóptico.

                - Construccionismo social.

                - Narrativa.

                - La posición de «no saber».

                - Reflexiones finales.


5. La locura: naturaleza, clasificación, destino.

        • Nosología psiquiátrica: pasado y presente.

                - Un punto de inflexión-

                - Historia de la nosología psiquiátrica.

                        . 1) Los fundamentos de la clínica (Bercherie).

                        . 2) Ensayo sobre los paradigmas de la psiquiatría moderna (Lantéri-Laura).

                        . 3) Locura de la psiquiatría (Fernández Liria).

                        . 4) Fundamentos de psicopatología psicoanalítica (Álvarez, Esteban y Sauvagnat).

        • Conceptos de esquizofrenia y delirio.

                - Concepto de esquizofrenia.

                - Concepto de delirio.

        • La(s) psicosis: definición.

        • La(s) psicosis: condición, enfermedad, estructura.

                - La psicosis como condición.

                - La psicosis como enfermedad.

                - La psicosis como estructura.

                - La psicosis según Cullberg.

        • Psicosis agudas (y no primeros episodios psicóticos).

                - Psicosis agudas.

                        . 1) Los fundamentos de la clínica (Bercherie).

                        . 2) Psicosis agudas: análisis histórico, conceptual y clínico (Luque).

                - Psicosis cicloides.

                - Reivindicando la psicosis aguda frente al episodio psicótico.

        • De construcciones y deconstrucciones: la psicosis histérica.


6. Industria farmacéutica y psiquiatría.

        • La raya en la arena: psiquiatría ética vs. relaciones con la industria.

                - Ética.

                - El conflicto de intereses.

               - ¿En qué aspectos se manifiesta la relación de la industria farmacéutica con la psiquiatría y sus profesionales?

                        . 1) Clasificaciones psiquiátricas.

                        . 2) Investigación psiquiátrica.

                        . 3) Desarrollo de nuevos fármacos.

                        . 4) Marketing.

                - Transparencia.

                - Razones para no aceptar un bolígrafo.

                .         1) Argumento ético.

                        . 2) Argumento económico.

                        . 3) Argumento legal.

                - ¿Alguna solución a la vista?


7. ¿Arsenal terapéutico seguro y eficaz?

        • MBE: entre la herramienta científica y el paradigma comercial.

                - Medicina basada en la evidencia en psiquiatría.

        • Modelos de acción de los psicofármacos.

        • Prevención cuaternaria en salud mental.

        • Razones para prescribir un fármaco nuevo.

        • Prescripción fuera de indicación (off-label): cuestiones legales.


8. Bibliografía crítica sobre psicofármacos.

        •Antipsicóticos: eficacia y riesgos.

                - Antipsicóticos intramusculares de acción prolongada.

        •Antidepresivos: eficacia y riesgos.

        • Otros tratamientos: eficacia y riesgos.

                - Ansiolíticos / hipnóticos.

                - Estimulantes.

                - Gabapentinoides.

                - Otros fármacos.

                - Terapia electroconvulsiva.

                - Estimulación magnética transcraneal.

                - Otros trabajos.


9. De locos y derechos civiles: autonomía, diálogo y apoyo mutuo.

        • La (no tan difícil de entender) diferencia entre maldad y locura.

                - El caso Breivik.

                - El caso Lanza.

        •Autonomía del paciente y consentimiento informado: un poco de respeto.

                - Declaración de los derechos humanos y de la salud mental.

                - Consentimiento informado.

        •Voces en primera persona.

                - El revés del tapiz de la locura.

                - Escuchadores de voces.


10. Mitos en la psiquiatría actual.

        • Ficción de terror: el caso del TDAH.

                - Volviendo a la normalidad.

                - ¿Causalidad biológica del TDAH?

                - El marketing en el TDAH.

        • El eterno bulo de los genéricos.

        • El (impactante) caso del factor de impacto.

        • Cuentos sobre neurobiología y neuroprotección.


11. Conclusiones (éticas y políticas).

        • Psiquiatría y cultura.

        • Más allá de la psiquiatría: capitalismo y cambio climático.

                - El capitalismo y sus trampas.

                - El cambio climático y sus riesgos.


Referencias bibliográficas.


SINOPSIS

Un texto imprescindible para repensar la psiquiatría. Este libro plantea reflexiones críticas sobre la psiquiatría actual que incluyen, entre otros temas, la exagerada psiquiatrización de malestares de origen social, la inconsistencia y escasa utilidad de los diagnósticos psiquiátricos, la perniciosa influencia de la industria farmacéutica sobre los profesionales. Asimismo, presenta una amplia revisión de estudios científicos que cuestionan, con datos, un discurso triunfalista sobre los tratamientos psicofarmacológicos, que exagera beneficios y minusvalora riesgos potencialmente graves. La postura crítica de los autores busca contribuir a lograr un cambio en la psiquiatría, no solo como institución social organizada en un contexto determinado, sino también como disciplina científica. La psiquiatría debe ser más útil y respetuosa con las personas que trata, tener en cuenta la sociedad en la que estas están insertas y, de forma aún más urgente, ser lo menos dañina posible para todos. Una meta que puede parecer inalcanzable, pero por la que no se debe dejar de luchar, sin miedo y, si es preciso incluso, sin esperanza.


viernes, 19 de diciembre de 2025

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Libro "Postpsiquiatría" (Jose G.-Valdecasas y Amaia Vispe)




 POSTPSIQUIATRÍA


https://herdereditorial.com/catalogo/psicologia/postpsiquiatria-9788425448775



ÍNDICE


Prólogo. Más allá del paradigma biologista en psiquiatría. Jorge L. Tizón.


1. ¿El fin de la psiquiatría?

        • De traidores, víctimas y deserciones.

                - Orígenes y fines.

                - Una historia clínica para empezar.

                - Diario de guerra en Monte Miseria.

        • El artículo fundacional de la postpsiquiatría.


2. Bases filosóficas explícitas.

        • Determinismo o libertad: recorrido filosófico (inevitablemente parcial).

        • La cuestión posmoderna a partir de Lyotard.

        • Cuestiones sobre feminismo, género, naturaleza y cultura.


3. Funciones y disfunciones de la psiquiatría.

        • Para qué sirve y para qué se usa la psiquiatría.

        • Reflexiones sobre la psiquiatría desde Tecnologías del yo de Michel Foucault.

        • De juicios y prejuicios: subjetividad en psiquiatría.

        • Diagnóstico e investigación: una relación problemática.

        • El fin de la psicopatología.

                - Qué es (o querría ser) la psicopatología.

                - Cómo funciona y para qué sirve la psicopatología.

                - ¿Y qué se podría hacer tras tanta crítica?


4. De paradigmas psiquiátricos en crisis.

         • El psicoanálisis y nosotros, que lo quisimos tanto.

         • Crisis: ¿hacia un nuevo paradigma en psiquiatría?

                - Paradigma biologicista en psiquiatría.

                        . 1) Aspectos científicos, tecnológicos y sociales.

                        . 2) Cuestionamientos.

                        . 3) El concepto de enfermedad.

                - La psiquiatría más allá del paradigma biologicista. 

        • Narrativas postpsiquiátricas desde la enfermería.

                - Modernidad y posmodernidad.

                - El panóptico.

                - Construccionismo social.

                - Narrativa.

                - La posición de «no saber».

                - Reflexiones finales.


5. La locura: naturaleza, clasificación, destino.

        • Nosología psiquiátrica: pasado y presente.

                - Un punto de inflexión-

                - Historia de la nosología psiquiátrica.

                        . 1) Los fundamentos de la clínica (Bercherie).

                        . 2) Ensayo sobre los paradigmas de la psiquiatría moderna (Lantéri-Laura).

                        . 3) Locura de la psiquiatría (Fernández Liria).

                        . 4) Fundamentos de psicopatología psicoanalítica (Álvarez, Esteban y Sauvagnat).

        • Conceptos de esquizofrenia y delirio.

                - Concepto de esquizofrenia.

                - Concepto de delirio.

        • La(s) psicosis: definición.

        • La(s) psicosis: condición, enfermedad, estructura.

                - La psicosis como condición.

                - La psicosis como enfermedad.

                - La psicosis como estructura.

                - La psicosis según Cullberg.

        • Psicosis agudas (y no primeros episodios psicóticos).

                - Psicosis agudas.

                        . 1) Los fundamentos de la clínica (Bercherie).

                        . 2) Psicosis agudas: análisis histórico, conceptual y clínico (Luque).

                - Psicosis cicloides.

                - Reivindicando la psicosis aguda frente al episodio psicótico.

        • De construcciones y deconstrucciones: la psicosis histérica.


6. Industria farmacéutica y psiquiatría.

        • La raya en la arena: psiquiatría ética vs. relaciones con la industria.

                - Ética.

                - El conflicto de intereses.

               - ¿En qué aspectos se manifiesta la relación de la industria farmacéutica con la psiquiatría y sus profesionales?

                        . 1) Clasificaciones psiquiátricas.

                        . 2) Investigación psiquiátrica.

                        . 3) Desarrollo de nuevos fármacos.

                        . 4) Marketing.

                - Transparencia.

                - Razones para no aceptar un bolígrafo.

                .         1) Argumento ético.

                        . 2) Argumento económico.

                        . 3) Argumento legal.

                - ¿Alguna solución a la vista?


7. ¿Arsenal terapéutico seguro y eficaz?

        • MBE: entre la herramienta científica y el paradigma comercial.

                - Medicina basada en la evidencia en psiquiatría.

        • Modelos de acción de los psicofármacos.

        • Prevención cuaternaria en salud mental.

        • Razones para prescribir un fármaco nuevo.

        • Prescripción fuera de indicación (off-label): cuestiones legales.


8. Bibliografía crítica sobre psicofármacos.

        •Antipsicóticos: eficacia y riesgos.

                - Antipsicóticos intramusculares de acción prolongada.

        •Antidepresivos: eficacia y riesgos.

        • Otros tratamientos: eficacia y riesgos.

                - Ansiolíticos / hipnóticos.

                - Estimulantes.

                - Gabapentinoides.

                - Otros fármacos.

                - Terapia electroconvulsiva.

                - Estimulación magnética transcraneal.

                - Otros trabajos.


9. De locos y derechos civiles: autonomía, diálogo y apoyo mutuo.

        • La (no tan difícil de entender) diferencia entre maldad y locura.

                - El caso Breivik.

                - El caso Lanza.

        •Autonomía del paciente y consentimiento informado: un poco de respeto.

                - Declaración de los derechos humanos y de la salud mental.

                - Consentimiento informado.

        •Voces en primera persona.

                - El revés del tapiz de la locura.

                - Escuchadores de voces.


10. Mitos en la psiquiatría actual.

        • Ficción de terror: el caso del TDAH.

                - Volviendo a la normalidad.

                - ¿Causalidad biológica del TDAH?

                - El marketing en el TDAH.

        • El eterno bulo de los genéricos.

        • El (impactante) caso del factor de impacto.

        • Cuentos sobre neurobiología y neuroprotección.


11. Conclusiones (éticas y políticas).

        • Psiquiatría y cultura.

        • Más allá de la psiquiatría: capitalismo y cambio climático.

                - El capitalismo y sus trampas.

                - El cambio climático y sus riesgos.


Referencias bibliográficas.


SINOPSIS

Un texto imprescindible para repensar la psiquiatría. Este libro plantea reflexiones críticas sobre la psiquiatría actual que incluyen, entre otros temas, la exagerada psiquiatrización de malestares de origen social, la inconsistencia y escasa utilidad de los diagnósticos psiquiátricos, la perniciosa influencia de la industria farmacéutica sobre los profesionales. Asimismo, presenta una amplia revisión de estudios científicos que cuestionan, con datos, un discurso triunfalista sobre los tratamientos psicofarmacológicos, que exagera beneficios y minusvalora riesgos potencialmente graves. La postura crítica de los autores busca contribuir a lograr un cambio en la psiquiatría, no solo como institución social organizada en un contexto determinado, sino también como disciplina científica. La psiquiatría debe ser más útil y respetuosa con las personas que trata, tener en cuenta la sociedad en la que estas están insertas y, de forma aún más urgente, ser lo menos dañina posible para todos. Una meta que puede parecer inalcanzable, pero por la que no se debe dejar de luchar, sin miedo y, si es preciso incluso, sin esperanza.


martes, 1 de octubre de 2024

"Lo que hemos decidido (no) ser" (Jornada en el Ateneo de Madrid)

Recientemente fuimos invitados a participar en la Jornada "Salud mental: contextos, determinantes sociales y nuevos dilemas", celebrada en el Ateneo de Madrid. 

Pueden consultar el vídeo del acto completo aquí:

https://youtu.be/E1fGbvqShD8?si=uNgHRGpwZgjXFWcd


Y aquí tienen nuestra intervención:



Lo que hemos decidido (no) ser

Buenas tardes, mi nombre es Amaia Vispe vengo de Tenerife aunque soy donostiarra y quiero agradecer a Silvia la oportunidad que me ha dado de poder hablar aquí en el Ateneo.

Soy enfermera y siempre hablo desde este lugar, aunque las cosas de las que hablo en estos encuentros entiendo que son trasversales a las profesionales que nos dedicamos a las relaciones de ayuda. 

Yo terminé la residencia de enfermería de salud mental hace más de 20 años y aunque desde entonces trabajo en el servicio de psiquiatría, a día de hoy, TRISTEMENTE no ocupo una plaza de enfermera especialista (a pesar de tener una plaza fija) porque en mi comunidad autónoma no está reconocida la categoría en relación al puesto de trabajo. No es algo que ocurra solo en Canarias sino en muchas comunidades. En los servicios de psiquiatría no se prioriza la contratación de enfermeras especialistas. Entiendan que esta no es solo una reivindicación laboral sino que estamos hablando de que nuestros ciudadanos y ciudadanas no son atendidas por aquellas profesionales mejor formadas. Y así estamos.

Así que sí, voy a hablar desde la enfermería. Somos el personal más numeroso en los dispositivos hospitalarios y en los equipos comunitarios. Somos las profesionales más cercanas a las personas y a sus historias. Y somos quienes más tiempo pasamos a su lado con diferencia. Evidentemente lo que hoy voy a hablar no necesariamente representa a todo el colectivo de mi profesión pero sí a un pequeño grupo de amigas y compañeras con las que yo trabajo. 

Somos una pequeña muestra de que con buenas ideas y buena compañía se pueden hacer trabajos alejados de la idea de incapacidad y a la idea de irresponsabilidad que llevan aparejados los diagnósticos de trastorno mental grave. Durante estos 15 años hemos plantado y esparcido semillas allá donde han querido escucharnos y conocer de cerca nuestro trabajo.

Un punto que creemos importante resaltar desde el principio es que todo profesional realiza de forma continua una elección. Estamos continuamente eligiendo. Elegimos qué forma de trabajo queremos desarrollar en base a las ideas que escogemos seguir. Estos dos aspectos están totalmente relacionados, escogemos consciente o inconscientemente unos presupuestos filosóficos, que nos llevan a tratar a las personas de determinada manera y, a su vez, la forma en que queremos tratar a las personas determina qué teorías y modelos nos gustan y cuáles no. Es necesario elegir y, si no eliges, lo biopsicosocial te elige a ti.

Trabajamos en un Equipo Comunitario Asertivo donde apoyamos y acompañamos a las personas en sus domicilios o en los recursos alojativos, con un enfoque orientado a la recuperación centrada en las historias personales y de fortaleza. 

Somos enfermeras callejeras, en donde un café no es sólo un café, en donde un abrazo, un apretón de manos y una palmada en las espalda nos reconoce en el otro. Trabajamos en esos lugares en donde el sufrimiento traspasa lo profesional y se cuela en lo personal. Somos enfermeras comunitarias, alejadas de la influencia de la industria farmacéutica (nunca nos verán en ningún sarao patrocinado para vendernos las bondades de tal o de cual inyectable). Somos enfermeras feroces que nos peleamos por lo que consideramos justo. Somos enfermeras que nos emocionamos, que queremos y acompañamos las vidas de las personas a las que cuidamos. Somos enfermeras formadas en prácticas narrativas y centradas en soluciones, alejadas de las ideas de normalidad. Somos enfermeras que creemos más en las personas que en las pastillas. Generadoras de esperanza y acostumbradas a la desesperanza. Expertas en ensanchar las historias de vida de las personas.

Y en el transcurso de los años hemos tomado decisiones…

No nos verán nunca defendiendo o utilizando conceptos como conciencia de enfermedad y adherencia al tratamiento. Conceptos que aprisionan, que restringen y que estigmatizan. La conciencia de enfermedad, aunque les pese a muchos psiquiatras con complejo de neurólogos, no es un síntoma de un trastorno sino una técnica de poder, por la cual el paciente tiene que pasar por el aro del profesional y si se niega, le añadimos otro ítem en su lista de síntomas. El concepto de conciencia de enfermedad interesadamente confundida con el síntoma neurológico de anosognosia, lleva al absurdo de que es el paciente el que acaba dándole la razón al psiquiatra. En cuanto a la adherencia al tratamiento, creemos que es importante no pensar en la persona que atendemos como si fuera una superficie adhesiva sino alguien con capacidad de decisión sobre qué remedios le ayudan más o menos.

Nosotras no creemos en los diagnósticos porque somos conscientes de la subjetividad de los sufrimientos que atendemos. Las clasificaciones se suceden, los diagnósticos bailan y no tiene sentido creer en agrupaciones de síntomas ordenadas por profesionales con conflictos de interés más largos que esta charla, sin que conozcamos ninguna base biológica de los llamados trastornos mentales. Ya que carecemos completamente del conocimiento de ninguna fisiología de lo mental, es absurdo atreverse a imaginar una fisiopatología que desemboca en determinados diagnósticos. Dicho esto, sí creemos en las narraciones. Creemos que las personas están llenas de narraciones y nuestro papel es ayudarlas a contarse desde la narración que más les ayude en su situación. A veces, incluso, nos encontramos con personas para las cuales la narración más útil es el diagnóstico. Y a pesar de que nosotras no creemos en las clasificaciones diagnósticas, hemos aprendido a ensanchar la historia del diagnóstico para que no se convierta en la historia única, verdadera y totalizante de la persona. Nosotras entendemos que entre las formas de narrar la experiencia de la locura están, por una lado, los intentos científicos de explicarla y en el extremo opuesto están las narrativas personales particulares basadas en la experiencia de la persona. Diferentes culturas desarrollan formas distintas de interpretar la locura. Y diferentes colectivos, dentro de una misma cultura, también darán diferentes explicaciones sobre la misma, y esto dependerá mayoritariamente de su implicación con la misma. Para las personas con sufrimiento psíquico puede haber explicaciones de su malestar que les resulten más útiles y más dignas que las explicaciones que puedan servir a sus familiares. Las personas afectadas por un proceso psicótico pueden contarse la historia de su locura de una manera que les haga más fácil convivir con ella, que puedan llegar a soportar y controlar sus miedos con una determinada historia, pero quizás para sus familiares esta versión del relato no pueda ser comprensible, quizás ellos prefieran un relato de neurotransmisores.  

Hemos decidido cuidar nuestro lenguaje. Para reconocer y salvaguardar la dignidad de las personas. Hablamos de las personas como si estuvieran delante porque eso implica un respeto que nunca debe ser olvidado. Las palabras no son inocentes, llevan un lastre. Tal como hablamos actuamos. Dependiendo de las palabras que utilicemos, así será nuestro mundo. También sabemos reconocer y nos reconocemos en los lugares de poder. En donde los relatos tienen una mayor capacidad de ser escuchados, difundidos y legitimados. Sabemos que las palabras tienen tanto poder que ellas pueden destruir o construir a una persona.

La vida y las relaciones son un forcejeo constante. Nosotras creemos que las relaciones se sustentan en cuatro patas: estabilidad, seguridad, afecto y límites. Y trabajamos desde ahí. Los profesionales, cuando estamos mediados por el miedo, la responsabilidad y el poco conocimiento de las historias personales, invertimos poco en el afecto y mucho en poner límites, y esto funciona al revés. Cómo dice Laura Martín, cuanta más ignorancia más coerción.

No rechazamos las contradicciones sino que las habitamos, con respeto y humildad. Sabemos que estamos dentro del sistema, que la coerción es inherente a nuestra profesión. También padecemos inseguridades y miedo. Nuestra profesión no es clara, caminamos entre brumas, en espacios nebulosos llenos de inercias. Ante este caos que también habitamos, reflexión colectiva.

En nuestra relación profesional, las personas nos cuentan las historias de sus vidas. Narraciones cargadas de frustración, de desesperación y de dolor, que llegan a convertirse en el único relato de su existencia y nosotras las escuchamos muy atentamente, sin desautorizar y sin desdramatizar la historia de su vida. Toda historia de desesperación lleva aparejada una historia de superación llena de habilidades y recursos. Nosotras estamos decididas a buscar y honrar las habilidades y recursos de las personas. Lo que intentamos hacer con las historias que nos cuentan las personas a las que cuidamos es construir conjuntamente futuros en donde no se vean como enfermas, ni como crónicas, ni como discapacitadas, sino que se vean y les veamos como personas competentes, que tienen los recursos necesarios para salir adelante a pesar de su particular manera de ver su propia realidad y de su particular manera de relacionarse con el mundo. 

La cotidianidad te da información y te permite niveles de acción que no te permite el despacho. Por eso somos enfermeras callejeras. Esto es una de las grandes contribuciones de Willian Madsen, lo que él llama el trabajo colaborativo que se centra sobre todo en lo que él llama profesionales de primera línea (trabajo social, psicólogos de servicios sociales, enfermeras visitadoras) que trabajan en el domicilio, que trabajan en la cotidianidad. Él hace una diferencia entre la terapia y el trabajo colaborativo a través de dos slogan: en terapia sería, “sentémonos y hablemos” y en el trabajo colaborativo sería “caminemos y hablemos”. Quiere decir que en la ayuda concreta en la que estoy comprometido contigo, como por ejemplo acompañarte a hacer una gestión, tendremos un tiempo valioso para hablar y podemos aprovecharlo para charlar de:

¿Cómo te gustaría que fuera tu vida?

¿Qué cosas te lo impiden?

¿Qué cosas te lo facilitan?

¿Cuál es el primer paso que puedes empezar a dar en esa dirección?

Esto nos permite construir una conversación eficaz, capaz de provocar el cambio inserto en la cotidianidad del paciente. Marcelo Packman dice que la gran mayoría de veces, logramos ser terapéuticos con algo que no parece terapia.

También hemos leído a Michael White y David Epston que son los creadores de la Terapia Narrativa. Ambos rediseñaron muchas ideas clásicas de la Terapia Familiar europea y norteamericana, basándose en la filosofía de la ciencia, la historia de las ideas, la filosofía posmoderna, la psicología social, la teoría feminista y la teoría literaria. Este movimiento, que brota del posmodernismo y del constructivismo social, emerge con las siguientes ideas de partida y nosotras las tenemos muy presentes en nuestro trabajo:

  • la realidad es construida socialmente.
  • las personas elaboran la realidad a través del lenguaje.
  • las realidades se organizan y se conservan a través de la narrativa.
  • no existen verdades esenciales.


Nosotras aspiramos a simplemente permanecer fuera del territorio tal como es definido por el conocimiento psiquiátrico y tal como es estructurado por los discursos patologizantes. Actualmente los profesionales tenemos una cantidad realmente enorme de oportunidades para patologizar las vidas de las personas. Esas maneras de hablar e interactuar con las personas las colocan del otro lado del conocimiento, es decir, por fuera del conocimiento.

Este discurso patologizante va muy unido a la prescripción de tratamiento, como todos ustedes saben. Nuestra postura frente a la toma de medicación nos sitúa a interesarnos por descubrir de qué manera los fármacos pueden ser o no ser “habilitantes” para la persona. Esta curiosidad nos podría llevar a preguntarnos a nosotros mismos:

¿Cómo podríamos ayudar a las personas a determinar si los fármacos contribuyen a mejorar su calidad de vida?

¿Cómo podríamos ayudar a las personas a determinar de qué manera esos fármacos podrían ser habilitantes y de qué manera podrían ser incapacitantes?

¿Cómo podríamos ayudar a las personas a controlar los efectos de los diferentes fármacos y las diferentes dosis?

¿Cómo podríamos ayudar a las personas a evaluar los verdaderos efectos de la medicación sobre sus vidas y sobre sus relaciones con los otros? 

¿Cómo podríamos ayudar a las personas a informarse a fondo acerca de los diversos efectos secundarios negativos de estos fármacos?

Nosotras hemos visto usar medicamentos de modo que logran tener un efecto profundo en la ampliación de los horizontes de la vida de las personas, de modo que brindan una amplia gama de nuevas posibilidades para el control de sus vidas. Y también hemos visto usar fármacos con fines principalmente de control social, de un modo que disminuyen significativamente las posibilidades de elegir y controlar la vida de uno.

En nuestro trabajo, el trabajo comunitario, no queremos reproducir el modelo hospitalario a la comunidad. Ni tampoco nos dedicamos a estar hablando de conciencia de enfermedad ni de adherencia al tratamiento farmacológico. No es nuestro objetivo ni creemos que esto sea útil para las personas. A lo que nosotras estamos enfocadas es hacia cómo podemos colaborar con las personas para que estas se recuperen, para que consigan ser autónomas, independientes, para que consigan ser la mejor versión de sí mismas y para que puedan formar parte de la comunidad con todos sus derechos y obligaciones.




lunes, 2 de septiembre de 2024

Prólogo a la edición en castellano de "La psiquiatría bajo sospechas", de Whitaker y Cosgrove

Traemos hoy el prólogo que preparamos para la edición en castellano del libro de Whitaker y Cosgrove "Psychiatry under the influence", titulado aquí "La psiquiatría bajo sospechas". Es un honor participar aunque sea solo con unas palabras en el edición de esta obra en nuestro idioma, y esperamos que sea signo de que pronto podremos contar con traducciones de otros libros del campo de la psiquiatría crítica, tan necesarios. Esperamos que les guste.


Es un honor para nosotros poder prologar la edición en castellano del libro de Whitaker y Cosgrove “Psychiatry under the influence”, que tenemos la suerte de poder leer por fin gracias al trabajo de Ediciones Psara. Es esta una obra publicada originalmente en 2015 en Estados Unidos, y de la que solo habíamos tenido referencias a través de diversas entradas publicadas en el blog de la plataforma No Gracias (nogracias.org). Forma parte de la que ha dado en llamarse “psiquiatría crítica” o en ocasiones “postpsiquiatría”, campo que nos ha brindado en los últimos años obras básicas para entender la situación y problemática del campo de la psiquiatría y la salud mental actuales: las inconsistencias teóricas que presenta, las cronificaciones a largo plazo que provoca, la sistemática de desvío de problemáticas sociales a soluciones individuales (e ineficaces), etc. Los autores son Robert Whitaker, periodista, y Lisa Cosgrove, psicóloga clínica, lo que ya de entrada les asegura la crítica fácil desde la psiquiatría más oficialista en el sentido de “los autores no son médicos”. No se dejen engañar por este argumento, porque es tramposo: en obras escritas por médicos como Gotzsche, la crítica se desvía a “el autor no es psiquiatra” y, más aún, cuando los autores son psiquiatras como Goldacre, Moncrieff u Ortiz, la crítica tampoco descansa y les acusa de “posiciones fundamentalistas”. Como si tener una actitud científica y ética fuera una postura fundamentalista.

El libro que tenemos en las manos aborda un tema clave en la crítica actual a la disciplina psiquiátrica y las instituciones en que se desarrolla: el problema de la influencia de la industria farmacéutica. Este y no otro es el gran elefante en la habitación de la profesión psiquiátrica (y, por extensión, de todas las profesiones que trabajan en salud mental). La industria farmacéutica ha encontrado un filón en la psiquiatría a la hora de cumplir su primer y único objetivo: la obtención de beneficios. No es que en otras ramas de la medicina no esté presente esa influencia de la industria, que por supuesto que existe, sino que determinadas características de la profesión psiquiátrica la han convertido en un blanco ideal para el marketing farmacéutico. Por un lado, no existen diagnósticos de certeza en psiquiatría. No hay ninguna prueba biológica, analítica, de imagen o de cualquier otro tipo, que confirme un diagnóstico psiquiátrico. Este se alcanza por una valoración por parte de un clínico de unos determinados síntomas, captados desde la subjetividad del paciente y hacia la subjetividad del profesional, y una determinada historia, recogida también lejos de cualquier objetividad, en base a relatos propios y de terceros, y siempre vista desde la distorsión del momento presente. Y, en los pocos casos en que una prueba médica confirma un diagnóstico, esto da siempre como resultado el reconocimiento del caso como “no psiquiátrico”, como ocurre en el parkinson, la demencia o la neurosífilis, por poner unos ejemplos. Esta situación de falta de objetividad hace ideal la psiquiatría para un continuo incremento de los diagnósticos: hemos asistido en las últimas décadas a una constante aparición de nuevos trastorno (como el TDAH del adulto) o una inflación masiva de trastornos antes muy poco frecuentes (como los llamados trastornos del espectro autista), así como contemplamos auténticas epidemias de TDAH infantil, trastorno bipolar o síndromes depresivos. Todo este sobrediagnóstico significa mucha más prescripción farmacológica y muchos más beneficios para los laboratorios. Y, sin duda, muchos mayores daños para un montón de personas expuestas a fármacos que no necesitan y que causarán efectos secundarios y en ocasiones dependencia.

Otro aspecto que convierte a la profesión psiquiátrica en un blanco fácil para la industria es su condición histórica de “hermana pobre” de la medicina. A diferencia de nuestros compañeros y compañeras de otras especialidades, los psiquiatras no tenemos, como hemos comentado, certezas diagnósticas ni pruebas objetivas. Aún peor, carecemos de tratamientos claramente eficaces y seguros. Es cierto que se han desarrollado muchas moléculas que ofrecen algún alivio a distintos malestares pero, como el mismo Whitaker demostró en su libro “Anatomía de una epidemia”, el desarrollo de estos fármacos no ha supuesto una disminución en la prevalencia de trastornos mentales, sino que ha coincidido en el tiempo con un drástico incremento de casos. Además, cada vez son más los autores que encuentran claros riesgos de dependencia a largo plazo a muchas de estas substancias, con lo que eso significa para muchas personas.

Los psiquiatras, y el resto de profesionales de la salud mental con nosotros, abrazamos a partir de los años 80 del siglo pasado y coincidiendo con la aparición de los psicofármacos de elevado previo (con el ejemplo paradigmático del Prozac ®) y el DSM-III (escrito por autores con amplios conflictos de interés con los laboratorios farmacéuticos) un modelo biologicista basado en una neuroquímica simplona y cortoplacista, pero que nos proporcionó a los profesionales por fin la (supuesta) seguridad de que teníamos al alcance de la mano la etiología y fisiopatología de los trastornos mentales, en base a neurotransmisores que subían y bajaban. La industria, a través de sus voceros a sueldo, promovió el argumento nunca demostrado de que, si el fármaco A reducía el neurotransmisor B, eso implicaría que el trastorno en cuestión estaría causado por un exceso en el organismo de B. Un argumento plausible, pero nunca demostrado a pesar de varias décadas de denodados esfuerzos y que, igualmente, nos llevaría a hipotetizar como causante de la cefalea al déficit de paracetamol o de la timidez al déficit de alcohol etílico. Pero concienzudas campañas de marketing a profesionales y a la opinión pública consiguieron sobradamente su objetivo de hacer hegemónica la teoría del desequilibrio químico.

La industria farmacéutica ha conseguido todos sus objetivos intermedios: aumentar los diagnósticos de trastornos mentales, hacer triunfar un modelo biologicista de dichos trastornos que hace imprescindible el uso de la medicación, exagerar los beneficios y minusvalorar los riesgos y daños posibles de los psicofármacos (a través de más que documentadas manipulaciones de estudios científicos y un evidente sesgo de publicación que lleva a que los estudios con resultados negativos para los fármacos se publiquen mucho menos que los que tienen resultados positivos), conseguir a través de unas falsas ideas de inocuidad y utilidad que la bibliografía independiente para nada apoya, que los profesionales receten cada vez más psicofármacos, a edades más tempranas (y mayores), para todo tipo de trastornos y para malestares que muy difícilmente se podrían en realidad catalogar como “trastornos mentales”. Todos estos objetivos intermedios en busca de su único objetivo final: la obtención de beneficios económicos.

Whitaker y Cosgrove abordan toda esta problemática, centrándose no solo en el papel de la industria en busca de esos beneficios, sino también en el papel jugado por los psiquiatras en relación a sus propios intereses corporativos como especialidad. Intereses ambos muchas veces alejados de los intereses del paciente, que deberían ser la única fuerza motriz del trabajo de los profesionales. Los autores, además, señalan un punto especialmente importante que muchas veces es dejado de lado. Esta corrupción no es solo un asunto individual de algún responsable de una compañía farmacéutica o de algún profesional vendido. Es una corrupción absolutamente institucionalizada, como parte de un sistema diseñado para funcionar de esa manera. Algunas empresas farmacéuticas, por ejemplo, se han enfrentado a multas millonarias por ocultar riesgos de sus fármacos, pero dichas multas son cantidades insignificantes comparadas con los beneficios que dichos fármacos les han reportado. En este estado de cosas, no es lógico esperar honradez cuando la corrupción asegura más beneficios sin ninguna repercusión legal para los culpables. Los profesionales, por su parte, son en su inmensa mayoría lo que uno consideraría buenas personas que intentan ayudar a los pacientes que atienden, pero el marketing continuo a que están expuestos y el goteo incesante de pequeños sobornos que no quieren rechazar (comidas, cenas, viajes supuestamente formativos…) sesga lo que debería ser una prescripción basada solo en la información científica disponible, la experiencia del clínico y las preferencias del paciente. Esta influencia de la industria se deja sentir cada vez más también en asociaciones profesionales y de familiares, más allá del obsequio al psiquiatra particular. Evidentemente, las administraciones son también culpables de esta situación, ya que dejan a los organismos reguladores ser financiados por la industria y con constantes puertas giratorias por las que los responsables públicos van a trabajar luego por enormes cantidades de dinero para las empresas que supuestamente vigilaban, así como permiten la persistencia de los citados sobornos al psiquiatra de a pie. Mención aparte para los grandes “líderes de opinión” que reciben enormes sumas por influenciar a través de publicaciones, conferencias, artículos en prensa, etc. al resto de profesionales en la prescripción del fármaco que les paga.

Toda esta corrupción, señalan Whitaker y Cosgrove, no depende de unas “manzanas podridas” que se puedan localizar y sacar del cesto. Es el cesto en sí el que está podrido y contamina las manzanas que hay y las nuevas que entran. Aunque hay que señalar también que, pese a lo institucionalizado de esta corrupción y a que no podrá ser vencida solo por decisiones individuales sino posiblemente por todo un trabajo legislativo de control, sí hay pasos individuales que se pueden dar: cada vez más profesionales médicos y sanitarios rechazan la interacción con la industria, cada vez hay más organizaciones que denuncian esta situación como la plataforma No Gracias y cada vez aparecen más asociaciones que defienden su independencia frente a la industria farmacéutica, como la Asociación Española de Neuropsiquiatría, asociación multiprofesional de salud mental que pronto cumplirá sus primeros 100 años.

Creemos muy importante la publicación de este libro, no solo porque llegue a los profesionales toda esta información que, aunque está en cierto sentido delante de nuestras narices, muchas veces no sabemos o no queremos ver sino, mucho más importante, porque pueda llegar a la opinión pública. Llevamos ya décadas de denuncias, de múltiples artículos y libros, así como documentales o publicaciones en Internet sobre los conflictos de interés que asolan la psiquiatría, sobre la corrupción en la relación con la industria farmacéutica y cómo implica que nuestra disciplina se empobrezca y, lo peor de todo, que atendamos peor a las personas que confían en nosotros. Pero, a pesar de algunas posiciones críticas que comentamos antes, el cambio ha sido pequeño y los resultados muy escasos. No creemos que la profesión pueda o quiera limpiarse de toda esta corrupción que denunciamos. Tal vez sea el momento de que todo este debate llegue a la opinión pública y sea allí donde se tomen las decisiones pertinentes. Que la gente conozca el dinero que reciben sus psiquiatras en forma de distintas prebendas, que se sepa cómo se lleva a cabo la investigación científica por parte de la industria, cómo esta lleva a cabo sus prácticas y cómo la profesión psiquiátrica por parte de sus miembros más destacados colabora en todo ello. Que la gente sepa lo que ocurre es importante y la publicación de este libro es un gran paso para ello.