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miércoles, 21 de enero de 2026

Neurodiversidad, TDAH y autismo: un laberinto sin escapatoria (vía Mad in America)


Vamos a presentar hoy el resumen de las reflexiones de dos profesionales británicos sobre un tema que creemos de la mayor importancia en el mundo de la salud mental (sea eso lo que sea) de hoy en día. Les reconoceré que había pensado titular esta charla "La salud mental a inicios del XXI, o de cómo conseguir no huir de la profesión e irse a plantar boniatos: la epidemia de autismo que nos asola". Sin embargo, en fechas recientes, leímos en la página web Mad in America, siempre recomendable, cuatro entradas sobre el muy polémico tema de la neurodiversidad, de la mayor actualidad, y decidí acercar ese material por aquí y poner un título (ligeramente) más serio. Los autores son dos psicólogos: John Cromby y Lucy Johnstone y creemos que se trata de un texto del mayor interés para acercarse a un tema que vemos extenderse cada vez más en nuestro propio ámbito profesional y que consideramos acarrea muchas más sombras que luces.

La lectura de estos trabajos nos ha parecido de máxima utilidad a la hora de posicionarnos ante lo que creemos que es una nueva forma de sobrediagnóstico que flaco favor va a hacer a muchas personas que caerán en él, e incluso a todos como sociedad por lo que implica de psicologización, desresponsabilización y, de nuevo, individuación de malestares sociales cada vez más preocupantes.

El diagnóstico psiquiátrico, subjetivo y muy lejos de cualquier hallazgo biológico objetivo, ha sido clásicamente una trampa impuesta por la sociedad como marca de opresión, con independencia de que, en no pocas ocasiones, pueda tener un efecto útil para la persona. Sin embargo, nos encontramos cada vez más con la ⁠trampa del diagnóstico buscado, de diagnósticos en la línea de "autismo", "trastorno del espectro autista", “déficit de atención” o "hiperactividad", bajo el oscuro paraguas del concepto "neurodiversidad". Nos parece que este auto o heterodiagnóstico, solo aparentemente liberador y sí muy claramente desresponsabilizador supone un instalarse permanentemente en una identidad diferente a la normalidad (¿quedará alguien normal?, ¿cuáles serían las características de los supuestamente normales neurotípicos?). 

Por ejemplo, el constructo hipertrofiado de "autismo" conlleva plantearse que el problema que sufro, la dificultad que siento (o la variedad que presento) es totalmente mía, no es que el mundo esté mal y sea hostil para todos.

Nosotros pensamos que, por supuesto, todas las personas son diferentes, todas seríamos neurodiversas, y es muchas veces el mundo en que vivimos, la sociedad que habitamos y, por concretar, el sistema capitalista depredador que nos oprime, la causa de gran parte -no todos- de nuestros malestares. Pegarnos etiquetas de neurodiversidad, por mucho que las consideremos un gesto despatologizador o incluso antipsiquiátrico, no es otra cosa que situar en nosotros los factores de malestar que en realidad están fuera. Nuestro "autismo" nos hace pedir que el mundo se adapte a nosotros, pero tal vez deberíamos más bien readaptar el mundo a todos, no jugar a buscar identidades que alejan la responsabilidad de nosotros mismos y las soluciones de los problemas sociales y políticos que son los causantes de gran parte del malestar que sufrimos. Al final, este giro de los acontecimientos no hace sino mantener la vista en lo individual, cuando quizás deberíamos ya de una vez pensar en lo colectivo.

John Cromby fue profesor de Psicología en la Universidad de Leicester y su trabajo se ha centrado en conceptos como el sufrimiento mental, la neurodiversidad, las emociones y los sentimientos. Ha publicado más de 80 artículos en revistas académicas, además de libros y es profesor honorario de Salud Mental y Psicología en la Universidad de Nottingham y miembro del Grupo de Psicología de las Midlands.

Lucy Johnstone es psicóloga clínica, formadora, conferenciante y escritora, y una veterana crítica de la psiquiatría basada en modelos biomédicos. Ha trabajado en entornos de salud mental para adultos durante muchos años, alternando con puestos académicos. Fue directora del programa de Doctorado en Psicología Clínica de Bristol, basado en una filosofía crítica, con conciencia política e informada por el usuario, con énfasis en el desarrollo personal. Es la autora principal, junto con la profesora Mary Boyle, del Marco de Poder, Amenaza y Significado, publicado por la Sociedad Británica de Psicología en enero de 2018, ambicioso documento que ofrece una alternativa conceptual al modelo diagnóstico actual.


Neurodiversidad y neurodivergencia

En los últimos 25 años, la neurodiversidad ha inspirado un movimiento social y un paradigma académico. En este momento, tanto el movimiento como el paradigma todavía están en desarrollo y la gente interpreta la neurodiversidad de diferentes maneras. Algunos la vinculan con la crítica del diagnóstico y la consideran una forma nueva, no médica y no patologizante, de avanzar. Otros, sin embargo, apoyan firmemente las etiquetas diagnósticas y sostienen que los diagnósticos profesionales del autismo, el TDAH, etc. deberían estar más fácilmente disponibles. 

Cromby y Johnstone respetan y defienden el derecho personal de las personas a describir sus dificultades y diferencias de cualquier forma que les resulte útil (aunque sostienen que, en su trabajo, los médicos tienen el deber de utilizar conceptos que, en términos convencionales, estén basados en la evidencia).

Se dice que la primera aparición de la "neurodiversidad" en una obra publicada fue la tesis de la socióloga australiana Judy Singer en 1997. Algunos años antes, la psiquiatra Lorna Wing había planteado la hipótesis de la existencia de un espectro autista, muy similar al trastorno del espectro autista (TEA) del DSM-5. En un extremo del espectro estaban las personas con discapacidades intelectuales graves que se decía que eran autistas; en el otro extremo, las personas de "alto funcionamiento" descritas como portadoras del síndrome de Asperger. La neurodiversidad se centró inicialmente en las personas descritas como autistas de alto funcionamiento o, como se denominaba entonces, Asperger.

Neurodiversidad significa simplemente "variación en el funcionamiento neurocognitivo". Por lo tanto, la neurodiversidad se refiere a un continuo que abarca, en palabras de la propia Singer, "toda la humanidad". Como explica el teórico de la neurodiversidad Nick Walker, se suele decir que esta diversidad consta de dos grupos: las personas descritas como "neurodivergentes", que son una minoría, porque "se apartan de los estándares sociales dominantes de funcionamiento neurocognitivo "normal"", y la mayoría dominante, que se dice que es "neurotípica". El movimiento de la neurodiversidad , por tanto, hace campaña por los derechos de las personas neurodivergentes, incluidas aquellas descritas como personas con TDAH o TEA. 

Tanto la neurodiversidad como la neurodivergencia son conceptos amplios y flexibles con una variación considerable en el rango de condiciones y trastorno que se dice que incluyen, pero el TDAH y el TEA son sus principales ejemplos, ya que se dice que son sus manifestaciones más comunes. 

El término “paradigma de la neurodiversidad” plantea que la diversidad cognitiva es la norma para nuestra especie. Muchas condiciones descritas como trastornos se ven, por lo tanto, con mayor precisión como diferencias neurodivergentes con aspectos potencialmente positivos. Se plantea con frecuencia que la deficiencia es una cuestión individual y (a veces) médica. Sin embargo, la discapacidad solo surge cuando las deficiencias individuales se encuentran con entornos discapacitantes construidos o diseñados de acuerdo con supuestos neurotípicos. Desde la perspectiva del modelo social, la discapacidad no se encuentra simplemente en el individuo, sino que surge de la falta de adaptación a las necesidades de quienes no forman parte de la mayoría sin discapacidades. 

La neurodiversidad considera las formas de neurodivergencia como diferencias duraderas y generalizadas en el ser humano. En lugar de considerarlas trastornos médicos o psiquiátricos que, en principio, podrían tratarse o resolverse, se entiende que estos conjuntos de rasgos describen características más o menos estables del yo que no encajan en las normas neurotípicas. 

Resulta confuso que muchas personas que se identifican como neurodivergentes utilicen etiquetas de diagnóstico psiquiátrico para describirse a sí mismas. Un número cada vez mayor de personas reclama el derecho a "autodiagnosticarse". Además, algunas se describen a sí mismas como "discapacitadas". Esto conduce a debates sobre la equivalencia de diferentes tipos de "discapacidad": la incomodidad en situaciones sociales, por ejemplo, frente al uso de una silla de ruedas o la recuperación de un derrame cerebral.  

Las diferencias asociadas con la neurodivergencia comparten una característica importante: contradicen las normas sociales dominantes sobre cómo se espera que nos sintamos, pensemos, nos comportemos, nos relacionemos, trabajemos y vivamos. En las escuelas el término se utiliza cada vez más para los niños que tienen dificultades con la lectura, la ortografía o la coordinación física, así como con la atención. De pronto, la neurodiversidad parece haberse convertido en un hecho de la vida, sin el escrutinio crítico que necesita cualquier concepto o movimiento nuevo. 

La neurodivergencia es un concepto inclusivo y flexible, que se dice que incluye una amplia variedad de diagnósticos y experiencias. Esto conduce a algunos problemas obvios a la hora de decidir quién es o no neurodivergente. La subdivisión en "neurodivergente" y "neurotípico" carece por completo de una base neurológica . 

El psiquiatra Sami Timimi dice : “Me cuesta aceptar el componente “neuro” de la “neurodiversidad”, porque no hay pruebas que lo respalden. Todos somos neurodiversos, por lo que, como concepto, no tiene sentido en un sentido biológico”. 

Timimi tiene razón al cuestionar la validez del prefijo neuro-. Su uso generalizado significa que debemos tener cuidado de distinguir entre verdades obvias y jerga neurológica especulativa. Es evidente que cada uno de nosotros tiene un cerebro con una configuración única y que algunas personas tienen dificultades muy reales para concentrarse, establecer relaciones, etc. Estas verdades son bastante distintas de las afirmaciones que implican que existen diferencias conocidas, estables y observables que explican estas dificultades en términos neurológicos y que, por lo tanto, validan los conceptos de neurodiversidad, trastorno del desarrollo neurológico, TEA o TDAH. 

La falta de claridad sobre los conceptos básicos ha tenido como consecuencia previsible un expansionismo masivo. Con el tiempo, los criterios de diagnóstico tanto para el TDAH como para el TEA se han ampliado, tanto de manera oficial como extraoficial, y ahora incluyen a muchas personas a las que antes no se les habría dado un diagnóstico. 

No es sorprendente que el concepto aún más difuso de neurodivergencia también se haya expandido, de modo que ahora incluye casi todos los comportamientos y experiencias humanas, más su opuesto. Como muestra un vistazo rápido a las muchas comunidades en las redes sociales, se puede poner como ejemplo de neurodivergencia una amplia gama de pensamientos, emociones o conductas: no concentrarse o estar demasiado concentrado; hablar demasiado o muy poco; compartir demasiado o muy poco; dificultad para cambiar de tarea o incapacidad para seguir una; hacer contacto visual con demasiada frecuencia o muy poca frecuencia; ser particularmente sensible o insensible; beber alcohol rara vez o demasiado; ser visto como muy sereno o muy caótico; perder trabajos regularmente o mantenerlos durante décadas; tener un alto o bajo rendimiento; tener un gran interés en el fútbol y las bandas indie, o una aversión a la cultura popular; disculparse demasiado o ser grosero y no preocuparse por lo que piensen los demás; mantener el mismo color y estilo de cabello durante años o cambiarlo cada mes; etc. Y también: jugar con el pelo ahora es "estimulación"; no gustar la música alta es una "sensibilidad sensorial"; perder los estribos puede ser un caso de "crisis autista"; enfadarse al final de una relación es una "disforia de sensibilidad al rechazo"; la dificultad para seguir el ritmo de las tareas diarias es una "evitación patológica de la demanda". Para complicar aún más las cosas, las personas neurodivergentes, en particular las niñas y las mujeres, aparentemente son capaces de "enmascarar" sus diferencias durante décadas al volverse excepcionalmente hábiles para mostrar las conductas opuestas; esta habilidad en sí misma se convierte entonces en un signo de su "autismo". 

Queda claro que parecen abarcar más o menos todo el espectro de emociones y comportamientos humanos. 

No hay sitios "oficiales" que, ya sea por autoridad o por consenso, estén de acuerdo en definir la neurodivergencia con precisión. Tampoco hay ningún criterio objetivo para distinguir los casos "correctos" de los "incorrectos" de neurodivergencia. Tampoco hay ningún consenso formal sobre cuántos rasgos o comportamientos califican a una persona como neurodivergente. Tampoco hay ninguna guía acordada sobre cuán notables, extremos o problemáticos deben ser estos rasgos o comportamientos para que cuenten. Y recibir un diagnóstico oficial de una de las condiciones incluidas bajo el término "neurodivergencia" no nos lleva más lejos, ya que esos diagnósticos se basan en sí mismos, en última instancia en juicios subjetivos sobre hasta qué punto la conducta de alguien se desvía de una norma social dada. 

Para complicar aún más las cosas, el movimiento de la neurodiversidad defiende cada vez más el derecho de las personas a autodiagnosticarse basándose en las experiencias que hayan tenido y las anima a considerarlo tan válido como un diagnóstico oficial.  

La expansión de la neurodivergencia ha provocado, paradójicamente, la alienación y la ira entre los padres y cuidadores de aquellos niños identificados como autistas según los criterios anteriores, mucho más estrictos, del DSM. Los niños que nunca aprenden a hablar o a vivir de forma independiente se encuentran en el mismo grupo diagnóstico que los adultos articulados con amigos, parejas y carreras exitosas. Como señala el psiquiatra infantil Sami Timimi , una categoría que incluye tanto a “residentes de instituciones con un lenguaje poco funcional… como a una larga lista de personas como Mozart, Van Gogh, Edison, Darwin y Einstein, todos los cuales, junto con muchos otros, han sido diagnosticados retrospectivamente” tiene muy poca coherencia. 

En lo que respecta a la investigación clínica, la ausencia de una definición clara de neurodivergencia, ya sea en general o en sus versiones TDAH o TEA, inevitablemente obstaculizará tanto el razonamiento como la identificación de variables y medidas, lo que repercutirá negativamente tanto en la investigación empírica como en la construcción de teorías. 

Se dice que la neurodiversidad es "una diferencia, no un trastorno"; se sostiene que estas diferencias son inmutables y de por vida; y la idea misma de "tratarlas" o "curarlas" resulta ofensiva para algunos. En vista de esto, el propósito del abordaje clínico de TEA y TDAH no está claro. Tal vez algunos solo quieran un diagnóstico formal que valide las dificultades, facilite el acceso al apoyo educativo, permita el acceso a los beneficios, etc. Si es así, un servicio clínico (en lugar de uno exclusivamente diagnóstico) apenas es necesario; sin embargo, todas las corrientes del movimiento de la neurodiversidad deploran la falta de acceso a los servicios clínicos. 

Mientras tanto, las desventajas de que un niño reciba una etiqueta como TDAH se están volviendo obvias. El Dr. Allen Frances y sus colegas las resumieron como: “bajas expectativas de los maestros y los padres que se convierten en profecías autocumplidas; prejuicio y estigmatización de los niños diagnosticados; niños que se aplican estereotipos a sí mismos, lo que conduce al autoestigma y a una baja autoestima; disminución de la autoeficacia; un enfoque menos efectivo y potencialmente contraproducente en rasgos fijos en lugar de comportamientos; un papel más pasivo ante los problemas… Y el riesgo de pasar por alto las explicaciones contextuales, sociales y societarias, debido a la explicación engañosa que ofrece el etiquetado”. 

Parte del problema a la hora de decidir los criterios de neurodivergencia es que esta se define en relación con las normas sociales, es decir, “se aparta de los estándares sociales dominantes de funcionamiento neurocognitivo “normal””. Esto descarta la posibilidad de desarrollar criterios estables y objetivos para decidir quién es neurodivergente y quién es neurotípico. Esto se debe simplemente a que las distinciones hechas sobre la base de las normas sociales (1) cambiarán con el tiempo y de una situación a otra, a medida que cambien las normas pertinentes; y (2) no se puede esperar que coincidan de manera consistente con las categorías a nivel biológico. 

Si basamos nuestros juicios sobre la neurodivergencia en las normas sociales, cualquiera de nosotros es propenso a cambiar de estatus de "neurotípico" a "neurodivergente", y viceversa, a medida que esas normas cambian. Y, para aumentar la complejidad, es probable que cada uno de nosotros tenga una mezcla de rasgos o características neurotípicos y neurodivergentes. Esto significa que es perfectamente posible que las personas pasen de ser “neurotípicas” a ser “neurodivergentes” simplemente al pasar de una situación o grupo a otro. 

En la práctica, la posesión de un único rasgo "neurodivergente" parece ser suficiente para calificar para el autodiagnóstico dentro de esta categoría. Dada la larga lista de síntomas candidatos, esto podría muy bien significar que casi todos son elegibles.

Se dice que la neurodiversidad es un concepto inclusivo que se aplica a todos nosotros, pero en la práctica ha llevado a lo que muchos consideran una división inútil entre neurodivergentes y neurotípicos, en la que estos últimos suelen ser vistos como beneficiarios de la versión actual del pecado original, el "privilegio". Además, son las personas con discapacidades más graves, personas que en muchos casos literalmente no tienen voz propia, las que tienen más probabilidades de ser excluidas por estos avances. La inclusividad se ha convertido, por tanto, en una mayor marginación. 

He aquí otra extraña paradoja: cuantas más experiencias se engloban bajo el título de neurodivergencia, más pequeño se vuelve el grupo de neurotípicos, hasta que todos son neurodivergentes y volvemos al punto de partida. Lo mismo se aplica al diagnóstico psiquiátrico en general: cuando todos están "mentalmente enfermos", entonces nadie está "mentalmente enfermo", porque el diagnóstico de "enfermedad mental" se basa en un juicio de que uno es diferente de la norma, y pronto será estadísticamente normal cumplir los criterios de al menos una "enfermedad mental". 

También vale la pena cuestionar la imagen implícita de la persona neurotípica, que aparentemente flota por la vida sin esfuerzo, de manera competente y serena, y que siempre sabe exactamente qué decir y hacer en cualquier situación social. ¿Quién es esta criatura extraordinaria? ¿Y cómo hemos llegado a ser persuadidos de aspirar a estos estándares completamente irreales, justo cuando el mundo se vuelve más exigente y difícil? No es la primera vez que nos hemos dejado engañar por este tipo de imágenes (la esposa o madre perfecta, el tipo duro, etc.), pero esta parece ser una versión particularmente perniciosa. 

Gran parte de esta confusión podría evitarse si elimináramos el prefijo "neuro". Todos somos diversos. Queremos vivir en una sociedad que nos acepte a todos. Celebremos la diversidad, pero seamos cautelosos con la neurodiversidad como una forma de lograrlo. 


Neoliberalismo

Los fenómenos que discutimos han surgido dentro de las sociedades capitalistas occidentalizadas. Algunos historiadores y académicos sugieren que esto no es una coincidencia; la disciplina de la psiquiatría en sí misma, argumentan, surgió en respuesta a la necesidad de barrer a las personas que fueron víctimas de la creciente industrialización en los siglos XVIII y XIX. Etiquetarlos como "enfermos" justifica su almacenamiento en asilos, y esto ayudó a calmar la disidencia frente a los cambios sociales masivos. 

Sin embargo, en los últimos años los problemas de salud mental se han convertido en la principal fuente de discapacidad del mundo, lo que corresponde aproximadamente a la propagación de la industrialización. El aumento ha sido particularmente rápido en las últimas décadas bajo la forma actual de capitalismo, que los analistas llaman neoliberalismo.

Incluso antes del neoliberalismo, la desigualdad social bajo el capitalismo estaba implicada en una salud física y mental más pobre. Pero desde que se ha adoptado el capitalismo neoliberal, en el Reino Unido, EE.UU. y otros países, y por partidos de todo el espectro político, ha ido acompañado de una creciente marea de miseria. Lo que puede ser bueno para la economía no es necesariamente bueno para nuestras comunidades, o para la paz mental individual. Creemos que es imposible entender la reciente creciente marea de angustia en general, o el movimiento de la neurodiversidad en particular, sin ubicar estos fenómenos dentro del contexto más amplio de las políticas, prácticas y valores neoliberales. 

Dentro del sistema neoliberal, todos estamos, ahora, en un estado altamente vulnerable. El aumento de las tasas de angustia significativa refleja aumentos muy reales en las experiencias de aislamiento, confusión de identidad, fracaso, inseguridad, descontento y desesperación que afectan incluso a los más ricos y privilegiados. Estos estados de ánimo están maduros para ser explotados por parte de industrias como la psiquiatría o la psicología, que pretenden ofrecer tanto explicaciones como soluciones. Si bien el sufrimiento causado por el neoliberalismo es demasiado real, estas aparentes explicaciones oscurecen las raíces sociales y materiales de la angustia, nos desconciertan sobre sus causas y promueven principalmente soluciones individuales a los problemas colectivos. 


TDAH y TEA

Los aumentos exponenciales en los diagnósticos de TDAH y TEA que se han producido en las últimas décadas es poco probable que sean atribuibles únicamente a la relajación de los criterios de diagnóstico en el DSM-IV. Si miramos más allá del cerebro y del DSM para identificar las posibles razones de estos aumentos, la influencia del neoliberalismo se vuelve ineludible. 

El trastorno por déficit de atención (la versión anterior del TDAH) apareció por primera vez en el DSM-III en 1980, y luego se revisó para convertirse en TDAH en el DSM-IV de 1987. El aumento meteórico en el número de niños así diagnosticados, actualmente uno de cada 10 en los EE.UU.; alrededor de uno de cada 30 en el Reino Unido, parece haberse hecho evidente por primera vez a finales de la década de 1980. El concepto de "TDAH para adultos" es aún más reciente, aunque hay signos de que también proliferará ampliamente. Esta tendencia se ha visto impulsada por la afirmación completamente infundada de que medicamentos como el metilfenidato corrigen un desequilibrio químico en el cerebro. Se prevé que el mercado mundial del TDAH valga más de 18 mil millones de dólares para 2030. 

Sami Timimi concluye que ha habido: "un fracaso en encontrar cualquier anomalía biológica específica y/o característica" para confirmar la validez del término "TDAH". Es decir, hasta ahora no se han encontrado biomarcadores de TDAH. No hay una base biológica conocida para el TDAH y no hay evidencia objetiva de un "trastorno del neurodesarrollo" que cause las dificultades que pueden provocar este diagnóstico. 

Sin embargo, el DSM-5 describe los comportamientos agrupados bajo la etiqueta de TDAH como un trastorno del neurodesarrollo. Este punto de vista se mantiene casi universalmente, y se repite de manera acrítica en los medios de comunicación. 

A pesar de las afirmaciones de un componente genético significativo en el TDAH, no hay evidencia convincente de esto. Entre 1989 (dos años después de que se describiera por primera vez el TDAH) y el año 2000, los diagnósticos aumentaron en un 381%. Del mismo modo, la prescripción de medicamentos relacionados con el TDAH en el Reino Unido fue 34 veces mayor en 2013 que en 1995. Estos aumentos masivos y sostenidos socavan las afirmaciones de que la base del TDAH es genética, porque los genes de nuestra especie simplemente no pueden propagarse y mutar tan rápidamente. 

Se pueden hacer argumentos similares en relación con el TDAH de los adultos. Hace solo 20 años no se pensaba que el TDAH persistiera más allá de la infancia. 

Esto nos deja con el argumento circular: "¿Por qué mi hijo está inquieto y distraído?", "Porque tiene TDAH"; "¿Cómo sabes que tiene TDAH?", "Porque está inquieto y distraído". 

El aumento de los diagnósticos de TDAH y TEA es distintivo de varias maneras.  En primer lugar, tanto la magnitud de los aumentos como la tasa a la que se han producido no tienen precedentes. Un estudio de EE.UU. estimó que para 2016 la prevalencia de los diagnósticos de TEA era de 1:40, en comparación con alrededor de 1:10.000 en la década de 1950. Del mismo modo, las encuestas de población de EE.UU. muestran que los diagnósticos de TDAH aumentaron del 6,1 % en 1997 al 10,2 % en 2016. Así que al menos 5,3 millones de niños en los EE. UU. ahora tienen este diagnóstico, junto con un número creciente de adultos. El aumento de la concienciación y los criterios de diagnóstico más flexibles por sí solos no pueden explicar de manera plausible estas tendencias tan dramáticas. Otra característica distintiva es que, a diferencia de la mayoría de los diagnósticos psiquiátricos, estos dos son cada vez más buscados y deseados.

El psiquiatra infantil Dr. Sami Timimi identifica varios factores de importancia. En primer lugar, la crianza de los hijos: hay muchas más familias con ambos padres trabajando; padres trabajando más horas; más dificultades para la crianza. En segundo lugar, las escuelas y la educación: planes de estudio estrictamente regulados y centrados en los exámenes; aumento de las pruebas; más aprendizaje autodirigido; recortes presupuestarios; menos oportunidades para el juego imaginativo. Y en tercer lugar, cambios sociales más amplios en: dieta (más azúcar y comida rápida); medios de comunicación (teléfonos inteligentes, redes sociales; televisión 24/7, más canales, programas más cortos con más interrupciones publicitarias); y juego (menos al aire libre, más en línea). 

De esta manera, los diagnósticos de TDAH (como otros diagnósticos psiquiátricos) medicalizan e individualizan una constelación específica de comportamientos y características que pueden volverse problemáticas en contextos particulares. Esto oculta cómo, con toda probabilidad, estos fenómenos psicológicos son en gran medida la consecuencia de conjunciones particulares de factores sociales como los descritos.

En lo referente al TEA, no compartimos el argumento típico de que las personas con este diagnóstico siempre prefieren la previsibilidad y la rutina, sino que pensamos que la dinámica neoliberal en el lugar de trabajo socava diversos aspectos de estabilidad y seguridad en el empleo, por lo que es probable que las personas a las que les resulta particularmente difícil perder esta estabilidad puedan ser etiquetadas como TEA. No es una coincidencia que las menciones del trabajo como un aspecto de los criterios de DSM hayan aumentado de 10 en DSM-I a 385 en el DSM-5. 

La comprensión de los empleados de la protección que ofrece un diagnóstico está alimentando el aparente aumento de la prevalencia de los TEA, al tiempo que individualiza los desafíos a las condiciones de empleo que, de hecho, son irrazonables para todos. 

Los esfuerzos por “encajar”, por ejemplo en un ambiente de trabajo hostil, son tan ampliamente reconocidos que en los círculos neurodivergentes tienen un nombre: enmascaramiento. De hecho, aprender a cumplir con las normas sociales y gestionar nuestro propio comportamiento y respuestas es una tarea de desarrollo universal. Hasta cierto punto, todos desempeñamos papeles en situaciones sociales. Más importante aún, el uso del término "enmascaramiento" como si fuera algo único para el contexto neurodivergente oscurece el hecho de que bajo el neoliberalismo se anima a todos a enmascarar, a menudo en un grado extremo.

El resultado predecible es que, con raras excepciones, nadie se siente lo suficientemente bien. Nadie se siente lo suficientemente inteligente, lo suficientemente atractivo, lo suficientemente delgado y saludable, lo suficientemente exitoso o lo suficientemente feliz. Hay una angustia generalizada y genuina aquí, ya que todos los demás parecen "encajar" mejor que nosotros y, sin embargo, detrás de todas las máscaras, nadie se siente aceptado y bien como están. Una vez más, una dificultad compartida causada por poderosas demandas ideológicas se individualiza en el síntoma de un "trastorno". 

Vemos numerosas afirmaciones de que las niñas y las mujeres están "subdiagnosticadas" debido a sus excepcionales habilidades de "enmascaramiento". Hasta hace muy poco, podríamos haber recurrido a un análisis feminista para entender por qué las niñas y las mujeres se ven desproporcionadamente afectadas por las presiones para encajar, verse, vestirse y comportarse de cierta manera, emprender un trabajo emocional y ocultar su verdadero yo detrás de un barniz de cumplimiento y positividad. Ahora, sin embargo, una atribución o autoidentificación del autismo puede ser la comprensión elegida. 

Al interrumpir nuestros vínculos con la familia extendida, la comunidad y el lugar, y erosionar nuestro sentido de conexión y seguridad, el neoliberalismo nos deja muy vulnerables, incómodos y confundidos sobre quiénes somos o deberíamos ser. Este estado intolerable nos hace abiertos a que se nos vendan nuevas identidades, así como nuevas posesiones: especialmente identidades que prometen aliviar, o incluso simplemente explicar, nuestros abrumadores sentimientos de fracaso, vergüenza y exclusión. Nuestra infelicidad está madura para ser explotada por el mismo sistema que la causó. El neoliberalismo contribuye a la angustia, la mercantiliza y nos devuelve las soluciones reclamadas.

El paradigma de la neurodiversidad propone que las experiencias y comportamientos que se dice que son característicos del TDAH o el TEA son aquellos que están fuera de las normas sociales actuales. Sin embargo, al mismo tiempo, a menudo se dice que indican una condición neurológica duradera que requiere un mejor acceso al diagnóstico. La psicóloga Mary Boyle se refiere a este fenómeno como el dilema del "cerebro o la culpa"; el falso binario de que "Tienes una enfermedad, y por lo tanto tu angustia es real y nadie tiene la culpa" o "Tus dificultades son imaginarias y/o tu culpa o la de otra persona, y eres anormal, defectuosa, débil y un fracaso". Dadas estas posiciones polarizadas, no es sorprendente que tantas personas opten por la versión "cerebro". Para ellos, el diagnóstico llega a representar un escape de sentimientos abrumadores de desesperación, diferencia, exclusión, vergüenza, culpa y fracaso, reemplazándolos con un sentido de aceptación a medida que te unes a tu nueva "tribu". 

Una lista de verificación sobre cómo identificar el autismo en las niñas, basada en una serie de fuentes clave, incluye: 

• Se siente atrapada entre querer ser ella misma y querer encajar. 

• Rechaza las normas sociales y/o cuestiona las normas sociales. 

• Preguntas si es una persona "normal".

• Anhela ser visto, escuchado y entendido. 

Nadie puede sobrevivir sin su tribu. Sentir que perteneces es una necesidad humana absolutamente fundamental. Pero las pseudoexplicaciones del TDAH o el TEA en realidad nos impiden identificar las raíces del problema en estructuras sociales fragmentadas y demandas y expectativas poco realistas. Más bien, estamos dirigidos a las industrias del TDAH y el TEA en rápida expansión, que ofrecen medicamentos, terapias, clínicas, libros de autoayuda y similares, para ayudarnos a "encajar" mejor. Pero esto distrae de la pregunta clave: ¿Cómo y por qué hemos creado una sociedad en la que casi nadie siente que "encaja"? 

Entonces, ¿por qué el análisis político inherente al movimiento de la neurodiversidad no ve los riesgos de hacer que las etiquetas de diagnóstico como el TDAH y el TEA estén más ampliamente disponibles? ¿No les preocupan las formas en que estos diagnósticos psiquiátricos individualizan las dificultades de las personas, oscureciendo los impulsores sociales de su angustia? ¿Qué pasó con la perspectiva feminista?

El reciente cambio del diagnóstico psiquiátrico como imposición no deseada por un experto de una etiqueta estigmatizante, a un producto e identidad deseables que los consumidores buscan activamente, ha sido extraordinariamente rápido. Sean cuales sean las intenciones originales de los fundadores del movimiento, vemos que el paradigma de la neurodiversidad cae exactamente en las mismas trampas que el basado en el trastorno que afirma reemplazar. De hecho, el mensaje central de "diferencia, no trastorno" parece en la práctica significar lo contrario. 

Las preguntas sobre la identidad van al corazón de lo que somos, o nos concebimos a nosotros mismos para ser, y debido a esto son intrínsecamente desafiantes, pero los problemas planteados son demasiado importantes como para ignorarlos. Como dice el psicoterapeuta James Davies, cuando "... las tribus de diagnóstico vienen a reemplazar a las tribus políticas... nuestro sufrimiento se ha desviado políticamente". 


Neuroautenticidad, neuroidentidades y neuroindustria 

Antes nos preocupaban las etiquetas. Nos preocupaba que decirle a un niño que era una cosa en particular moldeara su desarrollo en esa dirección, cerrando otras opciones. La teoría de las etiquetas sugería que una etiqueta no sólo afectaría la forma en que un niño se veía a sí mismo, sino también la forma en que la gente a su alrededor lo veía y lo trataba. Conducía a la "exclusión" (la suposición de que, dado que la etiqueta explica la conducta o las experiencias de una persona, no hay necesidad de intentar comprender a la persona como un ser complejo). Esto se aplicaba a toda una gama de etiquetas: no sólo términos diagnósticos, sino también descripciones de niños como "disruptivos", "superdotados", "talentosos" o incluso "tranquilos". Un diagnóstico psiquiátrico, un tipo especial de etiqueta, generalmente se consideraba indeseable, aunque a veces fuera necesario. 

A menudo se lo considera problemático porque su énfasis en los individuos puede desviar la atención de cuestiones sistémicas o estructurales más amplias, como la explotación y la desigualdad del neoliberalismo. 

El énfasis actual en este tipo de identidades podría verse como una consecuencia de la fragmentación de las familias, las comunidades asentadas y los lugares de trabajo estables que ha provocado el neoliberalismo, y de la consiguiente destrucción de instituciones colectivas como los clubes de trabajadores, los clubes de jóvenes, los sindicatos y las iglesias. A medida que estas fuentes tradicionales de formación de la identidad han desaparecido o han perdido relevancia, la gente ha recurrido cada vez más a otros recursos para establecer su sentido de identidad. 

Un recurso al que han recurrido los jóvenes (y también los adultos) es el diagnóstico psiquiátrico. Una identidad diagnóstica puede ser particularmente atractiva porque permite que nuestros diversos fracasos percibidos para cumplir con los estándares imposibles de los ideales neoliberales se replanteen de manera muy específica como síntomas de TEA, TDAH o neurodiversidad. Esto parece proporcionar, como dijo un joven, " una manera fácil de huir del odio hacia uno mismo" . La idea de que algunas personas solo pueden ser comprendidas (y comprenderse a sí mismas) si se les da un diagnóstico psiquiátrico está muy extendida. 

A medida que el campo se ha ido moviendo hacia el "paradigma de la neurodiversidad", las etiquetas diagnósticas han adquirido un significado nuevo y altamente determinista. Los diagnósticos de lo que se denomina en el DSM-5 trastornos del desarrollo neurológico (TDAH y TEA) se presentan como una verdad fundamental sobre quién eres. A quienes cumplen los criterios de diagnóstico de autismo se les dice que su "neurotipo" es diferente a la norma y siempre lo será, y que luchan porque su cerebro no está adaptado al mundo "neurotípico". Estas características se consideran inamovibles, esenciales y determinadas por la neurobiología, que atraviesan tu cuerpo como la palabra en una barra de piedra. 

La neurohistoria es seductora. Ofrece una explicación sencilla que parece resolver todos los problemas de una persona. ¿Crees que no tienes tanto éxito como te gustaría? ¿La vida es demasiado dura? No es tu culpa, es porque eres diferente y el mundo no fue diseñado para ti. 

La culpa de lo difícil que puede ser la vida se dirige entonces a la marginación creada por los "neurotípicos", que aparentemente encuentran la vida mucho más fácil. Su diagnóstico le otorga un estatus minorizado y oprimido, lo que en la década de 2020 tiene ventajas y poder social. En cambio, nadie quiere ser neurotípico, eso no implica ningún estatus. 

Los adultos generalmente optan por buscar un diagnóstico, pero a los niños se les impone, generalmente porque no cumplen con las expectativas de los adultos en cuanto a comportamiento y desarrollo. Algunos niños crecen con la idea de que sus padres, bien intencionados, les dicen que sus cerebros son diferentes al de otras personas y que el mundo no está hecho para ellos. 

No sabemos cuál es el impacto de decirles a los niños que están "programados de manera diferente" con respecto a su familia y amigos, pero sí sabemos que el sentido de pertenencia es muy importante para los adolescentes en particular, y que decirles que sus diferencias están localizadas en su cerebro y, por lo tanto, son inmutables, puede muy bien conducir a una sensación de desesperanza sobre la posibilidad de que la vida mejore a medida que crecen. 


Identidad, discapacidad y autodiagnóstico

La adopción rápida de un diagnóstico como identidad dificulta mucho el trabajo clínico, porque la neurodivergencia está más allá del alcance de la exploración terapéutica habitual. Sencillamente no podemos preguntar por qué, porque ya existe (aparentemente) una respuesta. El niño que se mueve inquieto en clase tiene TDAH; el enfadarse si un amigo no te hace caso se atribuye a la «disforia sensible al rechazo»; la ansiedad al salir de casa es la «evitación patológica de las demandas»; y así sucesivamente. Todo tiene una etiqueta, y la etiqueta descalifica cualquier otra explicación. Los padres que me preguntan sobre el comportamiento de sus hijos suelen tener una larga lista de posibles diagnósticos que están considerando: ¿podría ser autismo, TDAH, síndrome de burnout autista, trastorno de conducta o incluso TLP? 

Todo lo que se ha definido como parte de la "neurodivergencia" de una persona puede considerarse inmutable, tanto ahora como en el futuro. Hay jóvenes, al diagnosticarse como autistas, creen que no pueden seguir instrucciones, probar nuevos alimentos o hablar con gente nueva. Piensan que así son y que si intentan hacer algo de forma diferente, eso sería "enmascararse". En consecuencia, ayudar a los niños que han sido identificados como neurodivergentes a desarrollar las habilidades que todos los niños necesitan aprender puede parecer transgresor.

Hace apenas unos años se aceptaba que el niño tímido podía volverse más extrovertido con el tiempo, y que aquellos que eran muy activos de pequeños podían concentrarse mejor a medida que crecían. En términos corrientes, podrían “superarlo con el tiempo”. También se aceptaba que todos necesitamos aprender lecciones difíciles sobre cómo interactuar con los demás, mediante la orientación de los padres y la educación. Ya no, no si un niño ha sido identificado como neurodivergente. El enfoque neuroafirmativo insiste en la aceptación incondicional sin expectativas ni posibilidades de cambio. Suena bien, pero puede cerrar oportunidades de crecimiento. 

Los entornos educativos desafiantes están poniendo a todos los jóvenes bajo una enorme presión. Nuestro sistema educativo actual prioriza los resultados de las pruebas. Compara constantemente a los jóvenes entre sí y los somete a una intensa presión. Estas circunstancias causan angustia, no porque algunos de los niños sean «neurodivergentes», sino porque no son condiciones saludables para que los jóvenes crezcan en ellas. En lugar de trabajar para cambiar un sistema escolar que no funciona para muchos jóvenes, decimos que los jóvenes neurodivergentes no encajan en el sistema y que ellos (y solo ellos) necesitan algo especial y diferente. 

Uno de los criterios diagnósticos del DSM-5 es el más problemático para quienes diagnostican y al mismo tiempo afirman rechazar el lenguaje patologizante del diagnóstico, porque es un criterio al que no se le puede dar un giro positivo. Es el siguiente: "Los síntomas causan un deterioro clínicamente significativo en las áreas sociales, laborales u otras áreas importantes del funcionamiento actual". Demostrar un deterioro, en comparación con otras personas, es una parte importante del modelo de diagnóstico psiquiátrico. 

Muchos de los adultos que actualmente reciben diagnósticos tienen un éxito objetivo, a menudo con sus propias familias y carreras. ¿Cómo entonces diagnosticarles una discapacidad significativa cuando no parecen tenerla? La solución, una vez más, es el enmascaramiento. La persona dice que siente que la vida es más dura para ella que para otras personas y que tiene que esforzarse más que los demás para ocultar su auténtico yo autista, y los profesionales neuroafirmativos, al parecer, aceptan esto como una discapacidad significativa. Por lo tanto, los adultos altamente calificados y exitosos pueden calificar para un diagnóstico que originalmente estaba destinado a aquellos con dificultades serias y duraderas en el funcionamiento. Es una forma de apropiación diagnóstica. 

Una de las contradicciones centrales del movimiento de la neurodiversidad es que los credos centrales de la no patologización y la aceptación han contribuido en la práctica a un aumento masivo en el etiquetado diagnóstico. La búsqueda de confirmación médica tiende a ir acompañada de una perspectiva consumista sobre la atención médica que ve la adquisición del diagnóstico deseado como un derecho, no como una opinión experta que puede o no considerarse aplicable en un caso determinado.

La mezcla de "trastorno" con "identidad" se ve ayudada por el hecho de que, a pesar de las largas listas de criterios, los diagnósticos psiquiátricos como el TEA y el TDAH se basan en última instancia en juicios subjetivos (por parte del clínico) sobre las experiencias subjetivas (del cliente), en lugar de en biomarcadores, porque no hay ninguno. Como resultado, no hay una forma fácil o definitiva de resistir la expansión del número de personas que se dice que son neurodivergentes. 

Esta mezcla tiene otras consecuencias indeseables, algunas de las cuales ya hemos discutido. Una etiqueta que tiene la autoridad de un diagnóstico médico, y que al mismo tiempo se experimenta como una especie de identidad valorada, es extraordinariamente poderosa, más que las etiquetas de diagnóstico como la bipolar, la depresión mayor, etc. Al menos en teoría, la recuperación de las condiciones médicas, si así es como se entienden, es posible. Pero no puedes "recuperarte" de una identidad o de ser un cierto tipo de persona. Si los "síntomas" son al mismo tiempo una expresión de tu "yo auténtico", entonces el cambio no solo es imposible, sino indeseable, y es probable que cualquier sugerencia de lo contrario sea vista o se sienta como ofensiva, opresiva o peor. 

La heterogeneidad de la neurodiversidad hace que sea difícil generalizar en lo referente a su relación con la discapacidad. Sin embargo, parece que hay formas en las que la neurodiversidad puede diferir de muchas otras categorías de discapacidad. ¿Debería la incomodidad en situaciones sociales o la dificultad para priorizar las tareas diarias, por ejemplo, contar como "discapacidad" en el mismo sentido que usar una silla de ruedas, recuperarse de un derrame cerebral o tal vez tener cambios de humor extremos? 

El concepto de neurodiversidad gana credibilidad a través del prefijo "neuro". Al mismo tiempo, asociar la diversidad con el cerebro de esta manera individualiza y descontextualiza las circunstancias personales, sociales, materiales y políticas de manera aún más efectiva que el modelo médico en psiquiatría. Es más, la promoción y valorización de las neuroidentidades, como todas las políticas de identidad, desvía la atención de las estructuras sociales injustas y las prácticas asociadas, como la psiquiatría, que sostienen el neoliberalismo. 

Estas experiencias requieren descontextualización e individualización, para que nuestro sufrimiento recién redefinido pueda ser vendido de nuevo a nosotros junto con soluciones mercantilizadas: medicamentos psiquiátricos, clínicas privadas, libros de autoayuda y todo lo demás. Y cuando estos fracasen, como parece inevitable, ya que no están abordando las causas fundamentales, siempre habrá otra solución a la vuelta de la esquina. 

En el mundo al revés, despiadadamente competitivo, individualizado e individualizado del neoliberalismo, valores como la amabilidad, la cooperación y la equidad están lo suficientemente en desacuerdo con las normas sociales dominantes como para que puedan volver a enmarcarse como síntomas de un "trastorno". Esto es profundamente deprimente, pero no sorprendente. Si hubiera un término para resumir la antítesis del neoliberalismo, es la justicia social: no es de extrañar que ese concepto haya sido también patologizado. Mientras tanto, la autovigilancia implacable está en camino de lograr el estado de diagnóstico, discapacidad o neurodivergente para todos nosotros, y muchos ya están haciendo cola para aceptarla voluntariamente.



martes, 3 de agosto de 2021

"Cientificismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)" (Sami Timimi, Revista de la AEN 139)


En el último número de la Revista de la AEN leímos un artículo muy interesante de Sami Timimi (especialista en psiquiatría infantil en el Reino Unido), que recoge aspectos clave sobre la controvertida cuestión del TDAH, incluyendo el tema de su tratamiento farmacológico y su al parecer no tan clara eficacia. Nos parece muy recomendable como recapitulación sobre un asunto que cada vez arrastra más sombras que luces. Dejamos por aquí su resumen y un enlace al mismo.


Cientificismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)


Resumen: Para que un diagnóstico como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) sea útil científicamente, es necesario demostrar que el concepto conduce a un avance del conocimiento en torno a las causas. Para que sea útil desde el punto de vista clínico, hay que demostrar que da lugar a mejores resultados en la práctica clínica. Examino la evidencia disponible sobre la utilidad científica y clínica del TDAH, que muestra que el concepto no tiene una base empírica. La creencia sostenida de que el TDAH existe como categoría natural se asemeja más al cientificismo que a la ciencia. El TDAH es más un hecho de la cultura que de la naturaleza. Puesto que el concepto de TDAH no ha ayudado a avanzar en el conocimiento científico o en la práctica clínica, podemos decir con objetividad que hace tiempo que se pasó su fecha de caducidad.

Palabras clave: TDAH, diagnóstico, crítica, cientificismo, medicina basada en la evidencia.

Traducción de Rebeca García Nieto.






jueves, 25 de abril de 2019

De censuras y libros (Marino Pérez Álvarez, autor de "Más Aristóteles y menos Concerta")


Recientemente nos hemos encontrado con la desagradable noticia de la censura a que ha sido sometido el Catedrático de Psicología y autor de reconocido prestigio Marino Pérez Álvarez con el objeto de impedir su participación en unas jornadas sobre infancia y adolescencia, que han sido finalmente prohibidas por el Servicio Andaluz de la Salud, al parecer tras la presión de alguna asociación de padres de niños con TDAH.

El profesor Pérez Álvarez es autor de innumerables artículos y libros, entre los que destacaríamos dos, precisamente sobre el polémico asunto del TDAH. Uno es Volviendo a la normalidad, texto del que es coautor y que nos parece una excelente obra que modificó nuestro punto de vista previo sobre la problemática del TDAH, como reseñamos ya aquí en su momento. El segundo es una obra de la que Pérez Álvarez es autor único y de reciente salida, titulada Más Aristóteles y menos Concerta: las cuatro causas del TDAH. En ambas obras se desgrana pacientemente la falta de base para la concepción del TDAH como trastorno biológico, así como se discute la falta de eficacia de los tratamientos farmacológicos, y sus riesgos, todo ello en base a estudios científicos bien analizados. Para nada discute Marino Pérez Álvarez la existencia de graves problemas en algunos niños, pero insiste en la necesidad de buscar la causa (y, por lo tanto, la solución) en los aspectos familiares, educativos o sociales y no en presuntos fallos cerebrales que nadie ha demostrado. Desde la asociación NoGracias, su presidente Abel Novoa redactó una excelente reseña sobre esta obra más que recomendable, que pueden leer aquí:




Para terminar de ponerles en antecedentes. recogemos también un artículo de Diario Sur que explica lo ocurrido aquí:




También creemos importante el escrito de protesta realizado por la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud, con el que estamos plenamente de acuerdo, aquí:




Creemos intolerable lo ocurrido. El profesor Pérez Álvarez es un profesional del mayor nivel y sus tesis sobre el TDAH se apoyan en datos y reflexiones sobre las que se puede debatir, como efectivamente se habría hecho en dichas jornadas y como corresponde hacer de forma continua a la ciencia, para avanzar en su trabajo. Nosotros estamos plenamente de acuerdo con su punto de vista tras la lectura de algunos de sus trabajos, pero si no se está de acuerdo habrá que debatirlo, no censurarlo. Sin duda las asociaciones de padres de niños con TDAH están formadas por personas que sufren en sus propias carnes toda la problemática del diagnóstico de TDAH y el malestar en que dicho diagnóstico se origina, pero eso no les concede la autoridad ni la sabiduría para establecer a priori qué es correcto o qué no desde una perspectiva científica. Lamentable también el papel del Ayuntamiento y del Servicio Andaluz de la Salud por ceder a dichas presiones. Si este es el futuro del pensamiento crítico en salud mental, no sabemos cuánto tiempo podremos nosotros seguir también opinando.

Se ha llevada a cabo una recogida de firmas de apoyo a Marino Pérez Álvarez, en la que ya hemos participado y para la que animamos a nuestros lectores a que presten su apoyo también, aquí:



En fin, tras dejar clara nuestra opinión, dejamos la palabra al propio Marino Pérez Álvarez, quien quiso dejar su respuesta a toda esta situación en un artículo publicado en Diario Sur. Para colaborar en la medida de nuestras posibilidades a su difusión, lo recogemos íntegro a continuación:




¿POR QUÉ SE PREFIERE EL TRASTORNO MENTAL?


MARINO PÉREZ ÁLVAREZ

Catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo


El llamado TDAH sería un problema comportamental, el cual se puede y debe abordar en el contexto escolar y familiar, contando, naturalmente, con las ayudas que sean necesarias y que de hecho existen.


Ya no debiera sorprender hoy en día que el TDAH es un diagnóstico controvertido, si es realmente un trastorno del neurodesarrollo de origen genético, según la concepción estándar. De acuerdo con esta concepción, no nos engañemos, el niño diagnosticado así tendría un trastorno mental o incluso, como se dice a veces, una enfermedad del cerebro. Sin negar que este diagnóstico pueda referirse a un problema real, los críticos ponen en entredicho que su realidad haya de concebirse como una enfermedad cerebral o trastorno mental. En su lugar, entienden el problema como tal problema y no una anormalidad del niño. El llamado TDAH sería un problema comportamental, el cual se puede y debe abordar en el contexto escolar y familiar, contando, naturalmente, con las ayudas que sean necesarias y que de hecho existen. Estas ayudas se pueden proporcionar, como dice el psiquiatra infantil británico Sami Timimi, sin necesidad de un diagnóstico psiquiátrico.

La controversia no es entre psicólogos y médicos (psiquiatras, pediatras, médicos de atención primaria, neurólogos). Muchos médicos de las especialidades concernidas son críticos, como también hay psicólogos que lo sostienen. En el ámbito escolar también hay psicopedagogos, orientadores y profesores críticos, a menudo espectadores resignados, callados o acallados ante la tendencia diagnóstica. Entre las madres y padres existen igualmente críticas y hasta 'indignación' con la presión que reciben para el diagnóstico de sus hijos. Mientras que los padres defensores del diagnóstico suelen estar organizados, los otros padres no cuentan con el apoyo institucional. Para recibir este apoyo se ven abocados a buscar el diagnóstico. Es lamentable que las ayudas que necesitan las familias y los centros escolares se presten a costa del diagnóstico de trastorno mental.

No es que los niños no deban ser llevados a una exploración pediátrica, psiquiátrica, neuropsicológica o psicológica cuando parezca aconsejable. Si a resultas de la valoración clínica el niño recibe un diagnóstico, de acuerdo con el neurólogo estadounidense Richard Saul, el diagnóstico nunca debería ser TDAH. Si el niño tiene algo clínicamente relevante sería otra cosa. No sería la primera vez que un niño candidato al diagnóstico TDAH tenía en realidad un problema auditivo, de la vista, del sueño, emocional o neurológico. No deja de ser irónico que si el niño tiene un problema neurológico constatado, entonces no tiene propiamente TDAH, sino esa condición neurológica. Afortunadamente, una afectación neurológica es mucho menos frecuente que el diagnóstico de TDAH. El diagnóstico, dice el doctor Saul, lo reciben niños normales que se distraen o son inquietos o que tienen otro problema.

Se ha de reconocer que el diagnóstico se hace sobre reportes acerca de que el niño se distrae a menudo, no presta atención, se mueve mucho, no tiene espera y así. Por más que se apliquen cuestionarios, test psicológicos u otras pruebas, ninguna es decisoria. De hecho, estas mediciones carecen de sensibilidad y especificidad para diferenciar niños TDAH según los reportes señalados de niños no-TDAH. Quiere decir que el concepto es muy impreciso. Sin embargo, es gracias a su imprecisión por lo que tiene tanto éxito en conectar diferentes colectivos e intereses.

Por lo que respecta a mi posición crítica, me permito resaltar cuatro aspectos de los que hablaría en las jornadas vetadas. En primer lugar, tras revisar la literatura científica, muestro que es insostenible como trastorno mental. En segundo lugar, planteo cómo es entonces que hay tantos científicos y clínicos que lo sostienen a buena fe. A este respecto, adopto una perspectiva metacientífica, de filosofía de la ciencia. Analizo las propias prácticas científicas y clínicas conforme se investiga y diagnostica el TDAH. La conclusión es que estas prácticas tienden a ser autoconfirmatorias de las preconcepciones que se tienen, impidiendo ver el problema de otra manera que no sea esa. Los investigadores y clínicos se confirman a sí mismos no porque estén describiendo una realidad ahí dada, sino porque seleccionan y magnifican lo que encaja en su concepción, reduciendo a los niños a un puñado de síntomas.

En tercer lugar, ofrezco una concepción alternativa no patologizante. Se trata de una concepción en términos de estilo de personalidad y formas de vitalidad. En esta perspectiva, más que síntomas, los niños-TDAH se caracterizan por su vitalidad, energía, ritmo-rápido, curiosidad, creatividad y búsqueda de sensaciones, lo que no quita que estas cualidades (en general ventajosas) supongan también algún problema. Finalmente, refiero una variedad de ayudas para el abordaje del problema cuando sea el caso en el contexto familiar y escolar donde éste se da, no en el cerebro del niño. Al cerebro de los niños diagnosticados de TDAH no le pasa nada. Siquiera por justificarme, tengo que decir que los fundamentos y razonamientos de las conclusiones apuntadas están expuestas en un libro titulado 'Más Aristóteles y menos Concerta®: las cuatro causas del TDAH'. No es por hablar de mi libro, pero es mi testigo en esta ocasión.

Muchas madres y padres que reaccionan impulsivamente contra lo que suponen iba a decir difícilmente podrían estar en desacuerdo con algunos aspectos de mi posición. Por su parte, las autoridades sanitarias debieran estar abiertas a concepciones de este tipo, por cierto, más baratas. Al final, la posición que sustento viene a rescatar a los niños del 'fuego amigo' que, con las mejores intenciones, termina sin embargo por diagnosticarlos de un trastorno mental que en mi opinión no tienen. Los asistentes a las jornadas censuradas querían escuchar estas propuestas y, por supuesto, discutirlas y debatirlas.



domingo, 28 de febrero de 2016

"El arte de hacer visible lo invisible: el marketing en el TDAH" (Miguel A. Valverde Eizaguirre, Norte de salud mental nº 52)


Hoy traemos de nuevo un artículo de uno de nuestros autores favoritos. Se trata de Mikel Valverde, escritor de muy lúcidos textos, así como de varias traducciones de trabajos en inglés, que ha llevado a cabo de forma desinteresada. Varios de dichos trabajos, propios o traducidos, han sido recogidos por nosotros en el blog por su indudable interés. Por ejemplo aquí, aquí, aquí,o aquí. Tuvimos el honor de coincidir con él en las XIII Jornadas de la Asociación Castellano-Leonesa de Salud Mental en 2014 en Urueña (Valladolid) y le escuchamos en una fabulosa ponencia sobre el marketing del TDAH, que posteriormente publicó en forma de artículo en la revista Norte de Salud Mental. Dicho artículo es el material que recogemos hoy, en su integridad excepto por la falta de algún gráfico, que pueden ver en el artículo original aquí.




El arte de hacer visible lo invisible: el marketing en el TDAH


Ponencia presentada en las XIII Jornadas de la Asociación Castellano-Leonesa de Salud Mental, el 10 de octubre de 2014, en Urueña (Valladolid)

Miguel A Valverde Eizaguirre
Psicólogo Clínico



Resumen:

Este escrito pretende mostrar la estructura del marketing farmacéutico. Se recoge la situación actual del Trastorno por Déficit Atencional TDAH, y se utilizan como ejemplos dos documentos: El Libro Blanco - TDAH: hacer visible lo invisible, y la Guía de Práctica Clínica española sobre el TDAH en niños y adolescentes.

Se muestra la retórica argumental del marketing, la característica polifónica del emisor, y la permanencia en segundo plano del promotor.

Se defiende que las asociaciones en defensa del paciente y los líderes de opinión son claves en el marketing farmacéutico.

Este tipo de marketing es bien reconocido por la industria farmacéutica, que invierte buena parte de sus recursos económicos. Esta actividad tiene éxito en cambiar la percepción de los problemas de la vida a condiciones médicas que necesitan tratamiento, y también en generar beneficios económicos.

Se necesita recuperar una perspectiva crítica en el campo de Salud Mental, al igual que en cualquier otra actividad científica o clínica.


Palabras clave: marketing, TDAH, lideres de opinión (KOL), industria farmacéutica.




“El arte no reproduce lo visible, lo vuelve visible” Paul Klee



I. Introducción y objetivos


Esta ponencia quiere mostrar las estrategias de intervención social del marketing farmacéutico basándose en la actividad actual en torno al Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH).

El objetivo es:

1. Mostrar los dos mecanismos centrales del marketing farmacéutico: uno de índole retórica y argumental que se centra en el trastorno y el tratamiento, y otro formal que muestra a múltiples voces como emisor del mensaje, mientras el promotor permanece en un discreto segundo plano.

2. Indicar que es posible rastrear al promotor del marketing, pero es necesario buscar en diversos lugares.

3. Señalar que este marketing esparce narrativas, que se unen a otros relatos socialmente compartidos.

4. Reconocer a los lideres de opinión –KOL (Key Opinion Leaders)– y a las asociaciones en defensa del paciente como agentes claves del marketing.

5. Sugerir la idea de que no hay una forma sencilla de protegerse de esa influencia.



II. Análisis del acto de marketing en una campaña para el TDAH


El marketing farmacéutico tiene como objeto vender productos, y se adapta a los distintos destinatarios con estrategias diferenciadas. Una de ella se dirige al prescriptor, pareciéndose a un modelo de tú a tú –del agente comercial al prescriptor-, otra a encontrar los usuarios –en el caso del TDAH el primer caladero de pacientes está en las escuelas, y para ello se introduce en ellas de formas diversas-, otra a influenciar sobre el modelo asistencial, y para ello también se dirige a la clase política para conseguir cambios que le sean propicios, tanto sobre la asistencia como en relación a su producto concreto, otra más se dirige al mundo académico, etc. Para cada una de estas dianas elabora una estrategia de influencia. Aún con todo la retórica argumental y las características del emisor de los mensajes son equivalentes, pero adaptada a cada una de las situaciones.

Para resaltar los elementos del marketing farmacéutico nos dirigimos primero al entorno informativo del documento “TDAH: hacer visible lo invisible. Libro Blanco sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): propuestas políticas para abordar el impacto social, el coste y los resultados a largo plazo en apoyo a los afectados” de Young, Fitzgerald y Postma, presentado en mayo de 2013, que ha tenido diversas consideraciones críticas.(1-4)

Diversos medios dieron cuenta de la existencia de este documento. La reseña de INFOCOP –publicación del Colegio de Psicólogos- informó que:

a) En mayo de 2013 se presentó en el Parlamento Europeo el “Libro Blanco europeo sobre el TDAH.”

b) Es un documento de consenso, dirigido a los responsables políticos nacionales y europeos, con recomendaciones para elaborar estrategias políticas eficaces para abordar este problema, para mejorar la identificación y el tratamiento del TDAH en todos los contextos: servicios de salud, escuelas, sistema judicial y centros de trabajo.

c) Es el resultado de la investigación en TDAH y de la opinión de diferentes expertos en el campo.

d) Uno de cada veinte niños y adolescentes en Europa presenta TDAH.

e) El impacto del TDAH en los afectados y sus familias y en los sistemas sanitarios y sociales requiere que los responsables políticos establezcan un mayor compromiso con un abordaje eficaz y temprano, ya que es posible mejorar la calidad de vida de los niños con TDAH, y garantizar el desarrollo de “una vida plena y exitosa.”

f) Los pilares básicos de la actuación son: mejorar el conocimiento sobre el TDAH, aumentar el diagnóstico preciso y temprano, asegurar el acceso al tratamiento adecuado del TDAH, fomentar la participación de las asociaciones de pacientes, y mayor inversión en investigación.

g) El tratamiento adecuado del TDAH es multidisciplinar mediante tratamiento farmacológico y psicológico combinado.

h) Nessa Childers, psicólogo irlandesa y copresidenta del Grupo de Interés sobre Salud Mental del Parlamento Europeo, escribió el prólogo: ”Los problemas de salud mental, como el TDAH, por desgracia cada vez cuentan menos como prioridad en la agenda política, sobre todo en la situación actual de crisis económica,” por lo que este Libro Blanco “puede ayudar a garantizar un mejor reconocimiento e intervención en el TDAH.”(1)


También informaron sobre este documento algunos medios generalistas, como el ABC, y otros especializados, como Redacción Médica, y también los canales de las asociaciones sobre el TDAH, que dieron la siguiente información:

a) Se presentó el documento en un acto celebrado en Madrid, el 27 de mayo de 2013. Los hablantes fueron Susan Young, psicóloga experta en TDAH y autora, Javier Quintero, profesor de Psiquiatría y director de Psiquiatría en el Hospital Infanta Leonor de Madrid, y Fulgencio Madrid, presidente de la Federación Española de Asociaciones sobre el TDAH (FEAADAH).

b) Se presentó en un acto del Plan de Acción en TDAH – PANDAH.

c) Es el primer Expert White Paper Europeo sobre el TDAH.

d) Su objetivo es el acceso precoz a un diagnóstico y a medidas de apoyo.

e) El Libro Blanco se desarrolló con motivo de una Mesa Redonda Europea sobre TDAH celebrada en Bruselas el 27 de noviembre de 2012.

f) Par su elaboración se contó con la participación de médicos, asociaciones de pacientes y familias, y representantes del ámbito de la educación y la justicia. Se presentará en el Parlamento Europeo el próximo mes de noviembre.

g) Tiene el apoyo del European Brain Council (EBC) y GAMIAN-Europe (Global Alliance of Mental Illness Advocacy Networks). El apoyo a la redacción médica fue proporcionada por APCO Worldwide y Complete Medical Communications.

h) Susan Young, autora y KOL, dijo hay que "hacer lo necesario para que esta enfermedad sea visible."

i) El Dr. Quintero afirmó que "el gran riesgo" de este trastorno es el infradiagnóstico.

j) Fulgencio Madrid afirmó que hay un tratamiento que es eficaz en un porcentaje muy alto de casos, que los efectos negativos están muy estudiados científicamente, y "son poco significativos" respecto a los beneficios. Resaltó que a pesar de su frecuencia sólo conocen –su TDAH- el 4% de las personas, de ahí que uno de los objetivos de este libro blanco sea “hacer visible lo invisible.” Además señaló que “muchas familias abandonan el tratamiento por no poder pagarlo”, “a pesar de que detrás de uno de cada cuatro casos de fracaso escolar está el TDAH.”

k) Uno de los caballos de batalla de esta patología sigue siendo el diagnóstico, ya que se estima que “sólo el 1% de quienes padecen esta patología ha sido correctamente diagnosticado por un especialista y recibe el tratamiento adecuado.”

l) La medicación es el pilar fundamental para mantener controlado el TDAH.

m) Desde España se está liderando la petición oficial a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de un Día Mundial del TDAH.

n) Se resaltaron algunas cuestiones más como la dificultad de conseguir tratamiento, la poca preocupación sobre la población TDAH, etc.(5-11)



III. Estructura argumental y polifonía: las voces y el espacio de la percepción social


No es difícil ver en estas noticias la estructura argumental clásica del relato del marketing farmacéutico, que mostramos ahora siguiendo a Alan Horwitz, sociólogo de la salud.(12) La argumentación se estructura en base a estas cinco líneas:

1. Hay un trastorno que ha sido infradiagnosticado o inadecuadamente tratado.

2. Hay un tratamiento disponible, eficaz y seguro.

3. La falta de tratamiento, o su retraso, puede acarrear una gran carga, para las personas y para la sociedad: el tratamiento adecuado se asocia a historias de éxito (vida plena y exitosa) y su déficit a historias de fracaso (infradiagnóstico, fracaso escolar, etc.).

4. Es necesario activarse a detectar la condición (“hacer visible lo invisible”) y tratarla.

5. Otro argumento, no recogido aquí, es que la condición tiene raíces biológicas (genéticas o cerebrales), pero es expresado ante cada auditorio. Del TDAH se dice que es un trastorno del neurodesarrollo.


Esta argumentación se muestra claramente en la información mostrada en torno al documento, y también dentro del mismo.


El otro componente del mensaje, tan importante como la argumentación, hace referencia a la creación y emisión del mensaje. Las voces implicadas en el mensaje son múltiples y diversas. Las mostradas en este documento incluyen: parlamento europeo, expertos, mesa redonda, afectados, familias, salud, trabajo, justicia, escuela, asociaciones, y se hace resaltar que el documento es fruto del consenso. Este aspecto es fundamental en el marketing farmacéutico: el emisor siempre es coral.

La directriz estratégica del mensaje del marketing es mostrar la expresión de muchas voces, que incluye a todas las posibles asociadas al tema, y convergen en una dirección. Es un mensaje polifónico, que tiende a ocupar el arco completo de la percepción social del problema –desde el rigor de la ciencia hasta la emoción del afectado. Una presentación coral sortea más eficazmente la resistencia a la persuasión, con esta escenificación la estrategia publicitaria se difumina y no es visible, lo que también ayuda a naturalizar la información.

Son voces que tiene el potencial de influenciar, ya que estas a) se reúnen y hablan desde su experiencia, b) son el abanico completo de las voces posibles, c) están noblemente motivadas y d) además su mensaje resuena en múltiples espacios. El mensaje que se trasmite con ocasión de este documento, ni comienza en ese momento, ni concluye con su presentación. Se crearán de forma continuada nuevas ocasiones para trasmitir el mismo entramado argumental en una representación similar, con un mensaje que surgirá una y otra vez en todos los espacios posibles, incluyendo los medios de comunicación, la formación, la escuela, el ambulatorio, internet, la política municipal, etc.

Pero la realidad es que las voces han sido reunidas por un promotor. Ciertas voces y argumentos nunca se integrarán al coro. Cuando en otros lugares surjan voces inadecuadas se movilizará a otras, y se intentará acallarlas. Activar a múltiples voces seguramente requiere habilidad, pero sobre todo dinero. Recordemos que el marketing, a veces disfrazado de formación, es el capítulo de inversión más importante de la industria farmacéutica, llegando a veces a ser el triple que la investigación.

También para los profesionales se utiliza una emisión polifónica, de hecho los documentos de consenso y las GPC son corales –a menudo patrocinados por la industria–, e incluso la misma publicidad que trae el visitador médico tiene otros emisores que hablan del producto. A los profesionales médicos se destina el 80% del presupuesto de marketing, pero también alcanza al ámbito académico. Dos ejemplos ilustran la potencia del promotor: a) integrar una condición medicalizada en los sistemas diagnósticos y en las Guías de Práctica Clínica ha sido un objetivo de marketing reconocido y logrado, y b) con la implantación de una estrategia de marketing se incrementan los diagnósticos y las ventas de un producto. (13-15)

Un detalle más no debe pasar desapercibido: el papel del promotor permanece en un discreto segundo plano. De hecho en la mayor parte de las noticias sobre el documento no aparece el promotor. Este hace hablar a otros, aunque ocasionalmente podría mostrar con orgullo haber creado ese tratamiento seguro y eficaz, aún así el valor de su producto es indicado por otros, por la ciencia. El marketing adopta el modelo del guiñol: quien genera la obra, crea el escenario para las voces y las orquesta, permanece fuera de escena. Evitando ser visto como promotor sortea que sus intereses se confundan con el ánimo de lucro.

Sparks y Duncan hablan de la perspectiva mítica de las narrativas del marketing farmacéutico, que ni se generan ni se absorben en un día, que trascienden una campaña concreta, integrándose en las narrativas sobre el mundo que tienen las personas, y ligándose a otras historias contemporáneas socialmente compartidas, influenciando sin saberlo.(16) Cuando científicos de prestigio comunican, por ejemplo sobre el TDAH, su diagnóstico y su genética, su relato, en el imaginario social, se une a otro que adscribe un gran valor a la ciencia y a los científicos, en una situación contemporánea en la que hay ciencia espacial, existe Skype o internet, se han dado numerosos avances médicos, y se depende de numerosos artilugios útiles, etc. que solo pueden existir porque los científicos han sido capaces de especializarse y comprender, algo que la mayor parte de las personas no entiende. La información respaldada por la ciencia encuentra las puertas abiertas en la comunidad, y también en los profesionales del entorno sanitario y escolar, que no pueden conocer, digerir y absorber críticamente todo lo que se les ofrece. El relato del documento también hace referencia a detectar y tratar precozmente para prevenir la mala evolución. La perspectiva de intervenir precozmente es una actitud básica previa del profesional preocupado, por lo que al señalar esta cuestión, la argumentación completa penetra más fácilmente, y activar al profesional en esa dirección encuentra menor resistencia. Si en el mensaje están implicados padres, profesionales médicos y del campo jurídico, psicólogos, pedagogos y orientadores, científicos, políticos, y otros, la perspectiva crítica tendrá más dificultad en surgir.



IV. Rastreando al agente promotor.


La presencia de la industria como promotor puede intuirse, pero necesita ser rastreada para hacerla visible, y esto es lo que haremos ahora. La información mostrada solo habla de gente preocupada en el TDAH, y que desea conseguir ayuda para quienes tienen esa condición y la necesitan.

La mayor parte de las reseñas informativas, no dan la información que la página web de la FEAADAH indica: el documento, de 32 páginas, fue impulsado y financiado por Shire AG, con el apoyo del European Brain Council (EBC) (17) y GAMIAN-Europe (Global Alliance of Mental Illness Advocacy Networks),(18) y que el apoyo para la redacción médica ha sido proporcionado por APCO Worldwide y Complete Medical Communications.(19) La primera es una asociación que tiene como miembros a asociaciones de científicos, pacientes y a empresas farmacéuticas, y se describe a si misma con una función similar a un lobby, la segunda es una organización que incluye a otras asociaciones en defensa de los pacientes, que en 2013 recibió fondos de la industria farmacéutica que superaban los 100.000€, buena parte de su presupuesto, y la tercera es una empresa de marketing, que presta servicios, como la ayuda para introducir un producto en el mercado.

Hemos señalado que en España el documento se tradujo y se presentó en Madrid dentro del Plan de Acción en TDAH (PANDAH). En la mesa de presentación del documento, TDAH: hacer visible lo invisible, intervinieron Fulgencio Madrid, como presidente de FEAADAH, el profesor y psiquiatra Javier Quintero, María Rodríguez Moneo del Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa, Juan Manuel Moreno, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, y Susan Young autora del documento.(8)

El plan PANDAH es una iniciativa de Shire, aunque no se muestra en la información tampoco permanece oculto. Su presentación en sociedad en 2011 contó con Maite Artés, directora de ADELPHI –una compañía de marketing farmacéutico que “proporciona soluciones integrales de investigación y comunicación para marcas en el ámbito de la salud” –,(20) el ya nombrado F. Madrid, el psiquiatra y KOL para numerosas empresas farmacéuticas, y coordinador del plan Cesar Soutullo, y la psicóloga, profesora, KOL y colaboradora de Shire Isabel Orjales.(21-24)

Los objetivos de el Plan PANDAH se han explicitado numerosas veces, como en la presentación, en noviembre de 2013, de su “Informe TDAH en España.” Al igual que en los demás actos, insiste en que la detección temprana y el tratamiento es la clave para los próximos años, y el Plan PANDAH tiene ese objetivo. Las figuras de este acto fueron el Dr. Quintero, el psiquiatra y KOL Dr. Casas, el psiquiatra, KOL, y afectado por TDAH Dr. Rojas Marcos, la subdirectora de Calidad y Cohesión del Ministerio de Sanidad Sonia García de San José, el presidente de FEAADAH F. Madrid, el presidente del Consejo Escolar del Estado Francisco López Rupérez, el coordinador de PANDAH Dr. Soutullo, y Javier Urcelay vicepresidente europeo de Shire.(25) Como se ve una estrategia de marketing no es un hecho puntual, sino un plan mantenido.

La Federación Española de Asociaciones sobre el TDAH, FEAADAH, refiere el modelo de las empresas farmacéuticas de forma mimética. En su página web informa que está apoyada por Shire, Lilly, Janssen, Rubio y otras empresas. Desde su web se remite a otras de la industria farmacéutica, como a http://www.tdahytu.es/ de Shire. Impulsa también la petición a la OMS para que declare el día mundial del TDAH, implicando a todo tipo de asociaciones, a médicos, ciclistas, músicos, escritores, y personas populares. Fulgencio Madrid, presidente de la misma, además de profesor de derecho y con dos hijos TDAH, es colaborador habitual de Shire, ha participado en la elaboración del Partnership Support Pack de Shire y es miembro del comité directivo de ADHD Alliance for Change, organización creada por Shire, y es remunerado por Shire.(4,26-28)

Quienes firman el documento –S. Young, M. Fitzgerald y M.J. Postma- son KOLs que reciben honorarios de Shire, como se indica en el documento.(1) En concreto la psicóloga Young está también al frente de la asociación UKAP (UK ADHD Partnership), y con la campaña “Better Future”, tras la cual está Shire, intenta introducir en el mundo escolar del Reino Unido la perspectiva habitual del TDAH.(28)

El documento, en letra pequeña, dice: “Este Libro Blanco ha sido financiado y revisado por Shire AG. El apoyo a la redacción médica ha sido proporcionado por APCO Worldwide y Complete Medical Communications y financiado por Shire AG”.(1) Maria Bradshaw, concluye que este es un caso de ghostwriting. Como anécdota adicional, Bradshaw contactó con Nessa Childers, psicóloga y copresidente del Grupo de Interés sobre Salud Mental del Parlamento Europeo, que firma el prólogo, y que, en mensaje publicado, informó que la reunión fue abiertamente promovida por Shire, y que su deseo personal era que se prestara atención a este tipo de problemas, pero que ella misma no es partidaria de medicar a niños,(4,28) lo que habla del despiste de algunos políticos, aunque no son los únicos.

Y Shire Pharmaceuticals es la empresa líder de venta de fármacos en el sector TDAH, por encima de Janssen, Lilly, y otras, en EEUU, que está en proceso de introducirse en Europa. Shire comercializa la lisdexanfetamina, Elvanse®, ya a la venta en España, y Equasym®, mezcla de metilfenidato común y de acción retardada.

Ahora tenemos la perspectiva para comprender que el ciclo de actividad completo, que incluye el documento, las convocatorias, los actos, los hablantes, las asociaciones, los profesionales, las invitaciones, y las noticias, están bajo la influencia y motivación de Shire, que ha convocado a las voces y les ha dado su papel, y ha financiado el entramado.

El documento es también la justificación y el marco donde se hace hablar a muchas voces. Aunque el informe es también una palanca para que sus recomendaciones se consideren en el mundo político de la Comunidad Europea y de los distintos gobiernos. En este sentido este tipo de actividad es estratégica, como no podría ser de otra forma, y quiere generar cambios en el escenario asistencial, que sitúe a la empresa promotora en una posición de mercado más favorable.

Dedicaremos un par de párrafos al contenido real del informe.(1) En realidad solo contiene la relación argumental señalada e indica enfáticamente que es un producto coral. Su contenido científico es absurdo, lo que lleva a pensar que puede ser un documento de ghostwriting, ya que una persona del campo difícilmente podría generarlo. Pretende defender que es mejor tratar que no tratar el TDAH.

Expresa un relevante impacto del TDAH, sustentado en una encuesta a padres y otra a adultos diagnosticados. Se dirige también a los costes del TDAH en diversas áreas, en base a algunos datos que compara con otras condiciones. Y después se centra en los resultados a largo plazo de tratamiento en base a nueve tipos de resultados.

Para argumentar que es mejor tratar que no tratar recoge un análisis que mezcla estudios longitudinales, prospectivos y retrospectivos, y transversales, con grupo de comparación o sin el. Los tratamientos también se mezclan, e incluyen a los farmacológicos, los de terapia conductual y familiar, o multimodal; se trata de diferenciar entre tratar o no. Y los resultados se agrupan en nueve categorías, que también se mezclan en la conclusión: obesidad, uso de servicios, conducir, autoestima, trabajo, función social, comportamiento antisocial, logros académicos, y uso de sustancias. Mezclando todos estos indicadores se recoge la idea de que los no tratados tienen peores resultados en el 75 % de los casos. Claro que en el 100 % de los casos los tratados tuvieron como resultado positivo menor obesidad. En cambio los resultados positivos en aspectos laborales, que seguramente es el criterio de funcionalidad más importante, solo se dio en el 33%. Resulta poco riguroso hacer decir algo a un estudio como este, donde además se considera un resultado positivo no resultar obeso con el tratamiento, cuando los diagnosticados están siendo tratados en su mayoría con psicofármacos, cuyo resultado es la disminución del apetito y del crecimiento en peso y talla, que puede considerarse un efecto adverso inquietante. También resulta forzado dada la práctica inexistencia de estudios que permiten comparar trayectorias a largo plazo, como lo reconoce la GPC NICE sobre TDAH de UK, en la cual tuvo una participación de máxima responsabilidad la psicóloga Young, y donde los dos únicos estudios que pueden decir algo al respecto, de forma imperfecta, son el estudio RAINE y el MTA a 8 años, que muestran malos resultados para el tratamiento con psicofármacos, y ninguno de los dos ha sido considerado aquí.(29,30) Aun con todo resulta alarmante que incluso esta perspectiva laxa no pueda defender el tratamiento en relación al mundo laboral. Las estratagemas empleadas en el estudio impiden afirmar cualquier cosa respecto a resultados, en cambio refleja la capacidad de retorcer los datos para dar la impresión de beneficio, tal como lo necesita el promotor y revisor del documento.



IV. El marketing farmacéutico desde el entorno de la actividad empresarial


A pesar de lo que podría pensarse, esta clase de actividad de intervención social farmacéutica que hemos mostrado es bien asumida en el entorno empresarial y en el mundo del marketing.

Se informa que la campaña de marketing en la comercialización de Concerta® de Janssen, "La aventura del día a día con TDAH", ganó el premio de marketing Aspid de Plata por “buscar nuevas fórmulas para difundir y divulgar la patología.” Laurence Mallick, jefe de Productos en Janssen-Cilag, afirma que "hoy en día es importante estar presentes en todos los canales, tanto en los tradicionales como en los digitales", "hacemos mucho hincapié en la educación también para los padres y hemos trabajado mano a mano con todas las asociaciones de pacientes para darles información educativa sobre el trastorno", y hay "que seguir creando concienciación… tanto en la comunidad médica, como entre familiares, los propios pacientes, los educadores, y a través de las asociaciones", y "hay mucho trabajo… Hay muchos pacientes todavía no diagnosticados, no tratados."(31)

De forma similar, la página web de Shire nos muestra que su actividad respecto al TDAH será:(32)

a) Reunir a psiquiatras, psicólogos, pediatras, neurólogos y educadores, y crear un plan de acción, b) para concienciar del problema, para detectar y tratar…. tanto en la infancia como en adultos, c) construir protocolos de actuación, con una guía creada por un comité internacional de médicos, profesores y padres, con la ayuda del European ADHD Awareness Taskforce (http://www.adhdtogether.com), organización de Shire, f) y libros disponibles desde la página www.tdahytu.es, de Shire, para maestros, padres, etc.

En FiercePharma, Shire informaba en 2013 que necesitaba vencer el escepticismo de Europa sobre los fármacos del TDAH. Bloomberg, su directivo para Europa, comentó que el próximo año hará conferencias psiquiátricas para llamar la atención sobre el TDAH. Como Elvanse® se comercializa en España y otros países europeos “Los dos próximos años van a necesitar de un esfuerzo educacional importante."(33)

Este modelo de intervención social es reconocido en el entorno del marketing y de las empresas farmacéuticas que lo patrocinan, y se organizan eventos, a los que acuden importantes figuras del mundo político, para premiar a las mejores intervenciones de la industria sobre los sanitarios y la comunidad.

La inversión económica en marketing parece producir beneficios económicos, como vemos en el caso del Concerta®, cuya llegada supuso un aumento de diagnósticos y de tratamientos (ver el gráfico 1).(34)

El negocio del TDAH en USA produjo en 2012 cerca de 9000 millones de dólares,(35) con 4,6 millones de menores diagnosticados.(36) Shire, la empresa líder en el sector del TDAH, ingresó 1800 millones de dólares en 2012 por sus fármacos en este campo. Solo Vyvanse® (Elvanse® en España) obtuvo 1000 millones, con un incrementó del 28% respecto al año anterior, y se prevé que en 2016 alcanzará a 1700 millones de dólares.(37) En definitiva, la industria farmacéutica tiene razones para creer en el marketing complejo que promueve.



V. El papel de las asociaciones de ayuda al paciente y los KOL.


Muchas voces son necesarias, y su activación depende del acto en concreto, pero dos resultan imprescindibles en la estrategia coral del marketing farmacéutico: las que representan a los pacientes y los KOL.

Las asociaciones en defensa del paciente resultan ser claves para la industria al encarnar la voz más emotiva, la del que se encuentra en dificultades –con mayor frecuencia sus familiares- y suspira por un tratamiento que resuelva las dificultades. Este agente está más dispuesto a recibir noticias esperanzadoras de nuevos tratamientos. La activación de estas voces, refiriendo historias de fracaso y de éxito, resalta la necesidad del tratamiento. La industria, como hemos visto, se interesa en las asociaciones y las convoca para que sus voces se oigan en los actos que promueve. Su voz es especialmente creíble.

La penetración de la industria en las asociaciones resulta visible, pero en España se desconocen las peculiaridades de los lazos concretos entre ambas. Estas asociaciones, en su mayoría, defienden el mismo modelo que la industria, y algunas de ellas suministran el material educativo de las farmacéuticas o de sus KOL, por ejemplo en sus páginas web. De hecho pueden llegar a movilizarse para exigir al estado alguna medida en base a la peculiaridad del trastorno o la financiación de los fármacos. Está por conocer una movilización que se dirija sobre la industria, como para pedir una bajada de los precios de los fármacos y exigir mejores estudios, como lo resalta el psiquiatra B. Goldacre, p. 244.(38)

En EEUU, donde se conocen los datos, muchas de las asociaciones sobre el TDAH, reciben dinero de las farmacéuticas, como Lilly, McNeil, Novartis, Shire, UCB, Cephalon, Janssen y Pfizer. La asociación CHADD, con más de 200 sedes, que promueve el uso de fármacos, y con impacto en el mundo escolar, recibió, entre 2002 y 2003, 674000 dólares, en donaciones de la industria. Entre 2001 y 2009, CHADD recibió unos 7 millones de dólares.(39) En 2012 Shire proporcionó 123416 dólares a las asociaciones en defensa del los pacientes con TDAH en USA.(40,41)

La otra voz imprescindible en el relato que transmite el marketing farmacéutico es la de los Líderes de Opinión –Key Opinion Leaders-, que ya ha sido objeto de estudio desde diversas perspectivas.(42-45) Se refiere a personas con prestigio científico que colaboran con la industria al objeto de promover el reconocimiento de un trastorno o defender un tratamiento. También son contratados por la industria para realizar estudios, informes, y suministrar formación. Su papel es imprescindible para ligar una condición con el tratamiento, donde representa el papel de custodio del saber científico. El KOL trasmite un relato científico, por ello su papel en el marketing es central, dado que aporta el factor de credibilidad ante los profesionales y prescriptores, ante las asociaciones en defensa del paciente, y ante la sociedad. Seguramente al KOL no le gusta ser identificado como hombre anuncio, y solo desea mostrar capacidad científica, pero su papel en el marketing es imprescindible. No debe extrañar que la industria trate exquisitamente a los KOL, proporcionándoles lo que desean, incluso impulsando sus carreras profesionales y académicas. El KOL y la industria mantienen una relación de interdependencia a la que ambos se deben, pudiendo resultar a veces muy enrevesada, como la del Dr. Biederman y Janssen.(46)



VI. El relato de medicar a los niños TDAH


Los distintos relatos se engarzan unos con otros, como piezas de puzzles. El relato de “Hacer visible lo invisible” defendía que es mejor tratar el TDAH que no tratar, y que para ello es necesario establecer políticas asistenciales que involucren a la escuela, y a otros sectores sociales, para detectar los casos precozmente. El documento no se centraba en el tratamiento, aunque indicaba que el combinado era el más efectivo –fármacos más otras intervenciones. Lo que interesaba al promotor del documento es activar el proceso de identificación, el tratamiento se liga a otro relato que se activa en otro lugar.

Los relatos del tratamiento se trasmiten a los profesionales de distintos ámbitos, a los ámbitos académicos, a las asociaciones de familiares y a la comunidad por distintos medios incluidos los publireportajes. Observaremos ahora algo de estos relatos, subrayado por un contra-relato. Uno de los más relevantes son las Guías de Práctica Clínica (GPC). Estas guías son otro campo de intervención de la industria, una influencia que se ha desvelado en numerosos estudios de sociología de la sanidad, y las GPC son cuestionadas tanto por sus contenidos como por su pretensión de ser la referencia obligada.

Nos centraremos en la GPC española sobre el TDAH para mostrar el relato que defiende que el tratamiento farmacológico es imprescindible. La composición de sus participantes, declarada en la GPC, muestra que dos terceras partes de los participantes tienen lazos con la industria farmacéutica, con mayor porcentaje aún en el grupo de trabajo. Esta GPC se ha construido con la misma estructura argumental ya mostrada, y nos indica que el emisor es también polifónico –incluye a diferentes tipos de profesionales, al Mº de Sanidad, Mº de Ciencia e Innovación, Dpto. de Salud de la Generalitat de Catalunya, etc., participando también F. Madrid, el ubicuo presidente de la FEAADAH.(47)

A corto plazo, hasta seis meses, la GPC afirma que el metilfenidato es más eficaz que la psicoterapia o el placebo en estudios controlados. La mayor parte de las pruebas aportadas, calificadas como sólidas, no pueden decir nada al respecto, dada su brevísima duración. La mayor parte son estudios que duran menos de un mes, y una parte menos de una semana, pero son calificados todos ellos como pruebas de rango 1++, para hacer recomendaciones de nivel A –el valor más alto en ambos casos. Con estas pruebas afirman que el metilfenidato es más efectivo que la psicoterapia, la intervención pedagógica y el placebo a corto plazo. Pasa desapercibido para la GPC el detalle de que ninguno de los estudios contra placebo que dura más de 4 semanas muestra ventaja para el metilfenidato.

El metilfenidato beneficia al 80% de los tratados, afirman numerosos clínicos, siendo una cifra recogida por los medios, como muestra de su eficacia.(48) El dato se extrae del estudio MTA, un estudio que considera la comparación de trayectorias, a los 14 meses, y el único donde la GPC sustenta la idea de medicar a largo plazo. Resuena como una cifra impresionante, pero solo si se soslaya un dato complementario del mismo estudio: el grupo Terapia Conductual, sin psicofármacos, benefició a más del 75%, y que la diferencia siendo pequeña solo se dio en 3 de las 19 mediciones: según los profesores solo en atención, y según los padres en atención y movimiento.(49) La GPC simplemente indica que es una prueba excelente para recomendar la medicación, no recoge estas cuestiones, y tampoco indica que la valoración cegada, mediante observación en el aula, no halló diferencias, y que en las puntuaciones realizadas por los niños tampoco encontraron diferencias, y que ninguna diferencia se encontró en aspectos de funcionalidad, como escolaridad, sociabilidad, etc.

El mismo estudio MTA, a los 3 años, muestra que ya no hay diferencias entre los que tomaron fármacos y los que no lo hicieron. Aunque la conclusión ante este resultado podría ser que no es necesario medicar, la GPC española afirma que el estudio demuestra que el metilfenidato no ha perdido eficacia, por lo que se puede seguir usando, y adjudica el valor máximo a esta conclusión, para la prueba 1++, y a la recomendación el nivel A.

Cuando el seguimiento del MTA a los 8 años indica que en todas las medidas, incluyendo los signos nucleares del TDAH, atención, impulsividad y movimiento, además de comportamiento oposicionista, antisocial y psicopatología global es peor en aquellos que han sido medicados, la GPC no considera el estudio. La GPC española pudo recoger este estudio, dado que se publicó antes de que se hubiera ultimado, pero no lo hizo.

Medicar al menor es defendido con ahínco en la GPC, incluso en los casos más leves, y aconseja al profesional llevar el caso ante el juez en el supuesto de que los padres estuvieran en desacuerdo sobre medicar al niño diagnosticado del TDAH.(50)

Y este es el relato polifónico que llegó a los profesionales, que pueden llegar a creer que es la versión oficial, neutra y creíble.

Una digresión sobre el estudio MTA, el único utilizado como prueba por las GPC para medicar a largo plazo, nos permite ampliar más el valor de los KOL en la extensión de diagnósticos y tratamientos. Recordemos primero que el TDAH ha evolucionado como concepto y con ello el número de afectados. En EEUU a mediados de los años setenta eran dos por cien mil niños los afectados por hiperactividad,(51) pero en 2012 han sido diagnosticados de TDAH el 11% de los menores, y en Carolina de Norte más del 30% de los menores varones tienen el diagnóstico.(52)

El MTA es un estudio con un diseño sesgado, sin grupo control, pero con asignación aleatoria que comparaba el tratamiento farmacológico, el conductual, la combinación de estos dos tipos, y un cuarto grupo en la comunidad, en la que la mayoría de los menores estaban en tratamiento farmacológico. Cuando se comunicaron los resultados a los 14 meses, señalados antes, se realizó un gran despliegue de información mostrando la superioridad del tratamiento farmacológico. El psicólogo y KOL para diversas empresas farmacéuticas del campo del TDAH, y defensor activo del tratamiento farmacológico, Russell A. Barkley, declaró que el estudio MTA era “un hito en la historia de la investigación del tratamiento de la psicopatología infantil, siendo el estudio más grande de su tipo jamás realizado”.(53) Poco tiempo después de la publicación en 2001 del estudio MTA a los 14 meses, Barkley junto al grueso de investigadores del MTA realizaron un documento internacional de consenso, defendiendo la medicación de los niños con TDAH, “dado que hay cientos de estudios” que lo avalan, aunque solo nombraron el MTA, y dando por bien establecida la validez diagnóstica del TDAH, resaltaron que sus detractores estaban en la mismas situación que quienes afirmaban que la tierra es plana.(54) El promotor y primer firmante era Barkley, y cerraba la lista Wilhem Pelham otro psicólogo y KOL en el campo TDAH, de gran prestigio en ese momento. Unos meses después otro numeroso grupo internacional de científicos rebatía el documento de consenso.(55)

Russell Barkley, que ha publicado varios libros sobre el TDAH, algunos dirigidos a escuelas y a padres, defiende que la forma adecuada de tratamiento incluye la medicación. Recientemente ha publicado la tercera edición de su obra “Hacerse cargo del TDAH”, donde continúa recomendado el tratamiento farmacológico, en combinación, pero ahora ignora los resultados negativos para los medicados del estudio MTA,(56,30) aunque pocos mejor que él deben saber lo que dice. Solo una parte de los investigadores del MTA tomó nota de los resultados del estudio a largo plazo, entre ellos Brooke Molina, que afirmó que el MTA no da aval para el uso farmacológico más allá de dos años, o Pelham, que afirma que no hay nada en la investigación del metilfenidato durante 40 años de la que se deduzca ventaja alguna en su uso y si efectos preocupantes. Pelham que había sido premiado, por su trabajo en el TDAH, por la asociación CHADD, cuando expresó estas conclusiones, vio que fueron censuradas en una entrevista para la publicación del CHADD, Attention.(57) Miles de ejemplares de esta revista eran distribuidos a médicos, pediatras, etc. en EEUU, gracias a la colaboración de la industria farmacéutica.

Pelham tiene una historia curiosa que contar. Participó en un estudio sobre Concerta®, que se publicó con su nombre como autor, y que trataba de evaluar los efectos adversos del fármaco. Los niños estudiados fueron recogidos de un estudio previo, del que fueron retirados los niños que tuvieron efectos adversos: es decir, se estudiaron los efectos adversos en quienes no los tenían: “No creía que la FDA admitiera” este estudio como uno válido, “pero lo hizo.”(57)

Hemos mostrado varios relatos engarzados sobre el papel del KOL, una voz imprescindible en la intervención social del marketing farmacéutico, en relación con la construcción de las recomendaciones de tratamiento y la ciencia, y que a su vez este papel tiene una tensión relacional compleja entre los objetivos de la ciencia y los del marketing.



VII. La actualidad del TDAH


Mientras Shire introduce sus fármacos en Europa, y está de enhorabuena ya que ha conseguido que se autorice el uso de Vyvanse® (Elvanse®), uno de sus fármacos para el TDAH, en comedores compulsivos severos y moderados,(58) el cuadro TDAH evoluciona a nuevas variantes.

El Tempo Cognitivo Lento (TCL) es una de ellas. Recuerda al perfil inatento. Strattera® es el primer fármaco que ha mostrado aportar una mejoría. Aunque todavía no hay consenso sobre la lista de síntomas que lo define, promete un nuevo caladero de diagnósticos estimado en dos millones de niños en EEUU.(59) Barkley, que recibió de Lilly –la empresa que comercializa Strattera®– 118.000 dólares entre 2009 a 2012, afirma que se trata de “un trastorno que acabamos de identificar”, que “resulta excitante” que este fármaco funcione, y ha publicado un listado de síntomas para que los profesionales de salud mental puedan identificarlo también entre los adultos.(59)

Además acaban de ser propuestas otras tres nuevas dimensiones para el TDAH asociados al temperamento: leve, manifiesto (más impulsivo y sociable, y buscador de emociones), e irritable (más impulsivo y airado, y escasa capacidad de calmarse).(60)

Y el mercado del TDAH se abre ya de forma imperiosa al diagnóstico de adultos que serán tratados con Strattera® y estimulantes. Parecen buscarse especialmente dentro del grupo de personas con problemas adictivos. Este cuadro ha recibido impulso al ser reconocido en el DSM V, y los KOL están suministrando formación sobre el trastorno y su tratamiento, también en España.



VIII. Resumen y reflexiones finales


Hemos visto que la estrategia de marketing promociona tanto el trastorno como el tratamiento, utiliza una retórica argumental determinada y una estrategia polifónica, dentro de una estrategia a largo plazo, que ocupa el espacio de la percepción social sobre el tema. Se hace hablar a múltiples voces a las que se les puede atribuir buenas intenciones, mientras que el promotor del plan permanece en segundo plano. La estrategia tiene éxito, tanto en ocupar el campo social informativo, como en la obtención de beneficios económicos, además de impulsar cambios asistenciales. Hemos reconocido dos tipos de voces imprescindibles, la de los KOL y la de los afectados, representados por las asociaciones de familiares.

También se podrían sugerir algunas cuestiones para afrontar un marketing sutil pero poderoso. Hoy se están promoviendo algunas directrices para protegerse de la influencia de lo que se ha calificado como corrupción científica y manipulación, y del marketing. Y seguramente medidas como las que hagan visibles los conflictos de interés y otras ayudarán. Aún así falta el suficiente impulso para que las asociaciones y las publicaciones especializadas del campo de salud mental exijan una ciencia más rigurosa y se activen al servicio del debate científico necesario, aunque se vislumbra cierto avance en esta cuestión. Se puede recordar un artículo reciente, que defendía que las advertencias en las cajas de antidepresivos podían inducir al suicidio en mayor medida que los antidepresivos, que suscitó numerosas respuestas que fueron recogidas en la página web de la revista.(61,62)

Aunque las medidas pueden ayudar, seguramente no hay una capaz de proteger de la ciencia engañosa. Puede que la mejor protección requiera recuperar la perspectiva científica e impulsar la práctica clínica como un encuentro con la persona en dificultades.

La ciencia se sustenta en la investigación, pero esta se basa en preguntas. Se hace ciencia en la medida que se interroga, aunque dominar un campo de saber puede ayudar a precisar las preguntas. La pregunta es la base de la ciencia, y también la pregunta inocente. Indica Healy que alguno de los fiascos descubiertos en sanidad pasaron inadvertidos a los clínicos y científicos, pero fueron desvelados por periodistas, que desde su “no saber” preguntaron y rastrearon el estudio.(15) Seguramente el profesional está en mejores condiciones que los periodistas para preguntar sobre el campo, pero quizás se necesita también algo de conciencia naif para formularlas. Moncrieff, por ejemplo, sugiere una serie de cuestiones simples que conviene saber ante todo tratamiento, que podrían ser formuladas en cada ocasión, y si no hubiera respuesta seguramente hay más motivo para insistir.(63)

Y se puede optar por una clínica humilde, una que encuentre al paciente en sus dificultades, que le inspire en sus momentos difíciles, que resista la incertidumbre y la desesperanza, dando apoyo y decidiendo en conjunto. La perspectiva de que reconoce que el encuentro interpersonal entre el terapeuta y el cliente es un factor clínico clave tiene cada vez más apoyo.(64-66). Esto no significa renunciar a ningún método técnico, sino usarlos y retirarlos en colaboración con el cliente: personas que ayudan a personas podría resultar la esencia del encuentro clínico.

Y recordar que el profesional también es voz, y, aún sin pertenecer a una masa coral, puede decir y preguntar, también en los espacios sociales. Reencontrar la voz de los clínicos en un espacio social como agentes de salud pública además de un derecho seguramente es también una responsabilidad.



Referencias:


(1) Young S, Fitzgerald M, Postma MJ. TDAH: hacer visible lo invisible. Libro Blanco sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): propuestas políticas para abordar el impacto social, el coste y los resultados a largo plazo en apoyo a los afectados. 2013. [Consultado 3-2-2015] Accesible en: http://www.feaadah.org/medimg83

(2) García de Vinuesa F, González Pardo H, Pérez Álvarez M. Volviendo a la Normalidad. La Invención del TDAH y del Trastorno Bipolar Infantil. Madrid: Alianza Editorial; 2014.

(3) La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) desaprueba la Guía de Práctica Clínica para el TDAH. [Consultado 5-10-2014] Accesible en: http://www.osalde.org/website/articulos/la-fadsp-desaprueba-la-gu%C3%ADa-de-pr%C3%A1ctica-cl%C3%ADnica-para-el-tdah

(4) Bradshaw M. Making the Invisible, Visible, 12-2-2014 [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.madinamerica.com/2014/02/making-invisible-visible/

(5) Se presenta el Libro Blanco Europeo sobre TDAH, Infocop, 16/07/2013. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=4622

(6) La medicación es el pilar fundamental para mantener controlada el TDAH, ABC SALUD, 03/12/2013. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.abc.es/salud/noticias/20130624/abci-medicacion-pilar-fundamental-para-201311291213.html

(7) Alvarez JL. Más de 1,4 millones de españoles sufren el trastorno por déficit de atención ABC, 27/05/2013. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.abc.es/sociedad/20130527/rc-millones-espanoles-sufren-trastorno-201305271450.html

(8) Melgarejo S. El TDAH ya tiene un ‘Expert White Paper’ europeo. Redacción Médica, 27-5-2013. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.redaccionmedica.com/noticia/el-tdah-ya-tiene-un-expert-white-paper-europeo-2066

(9) Un libro para hacer visible lo invisible del TDAH. Comunidad TDAH. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.comunidad-tdah.com/noticia/un-libro-para-hacer-visible-lo-invisible-del-tdah

(10) Presentado el "Expert White Paper Europeo sobre el TDAH" en Madrid. FEAADAH, 31/05/2013. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.feaadah.org/es/difusion/122

(11) Presentación del primer Expert White Paper Europeo sobre el TDAH. FEAADAH, 25/05/2013. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://feaadah.org/es/difusion/120

(12) Horwitz AV. Pharmaceuticals and the medicalization of social life. En: Light DW, editor. The risks of prescription drugs. USA: Columbia University Press, 2010. p. 92-115.

(13) Goldacre B. Mala Farma Cómo las empresas farmacéuticas engañan a los médicos y perjudican a los pacientes. España: Paidós, 2014.

(14) Frances A. ¿Somos todos enfermos mentales?: Manifiesto contra los abusos de la Psiquiatría. Barcelona: Ariel, 2014.

(15) Healy D. Pharmageddon. USA: University of California, 2013.

(16) Sparks JA, Duncan BL. (2012) Pediatric Antipsychotics: A Call for Ethical Care. En: Olfman S, Robbins BD, editors. Drugging Our Children: How Profiteers Are Pushing Antipsychotics on Our Youngest, and What We Can Do to Stop It. USA: Praeger 2012, p 81-98.

(17) European Brain Council. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.europeanbraincouncil.org/

(18) GAMIAN-Europe (Global Alliance of Mental Illness Advocacy Networks). [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://gamian.eu/; y http://gamian.eu/financial-information/

(19) APCO Worldwide y Complete Medical Communications. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.apcoworldwide.com/

(20) ADELPHI. [Consultado el 3-2-2015] Accesible en: http://www.adelphi.es/ y http://www.adelphipatientservices.com/

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