Hace poco, nos hizo una entrevista Sonia Herrero, del podcast LO-CURA ¿Qué cura la locura?, que a su vez ha sido resumida por la AEN en un acertado texto colgado en redes sociales. Creemos que ha quedado muy bien y que recoge de forma acertada nuestro pensamiento sobre estos temas.
Incluimos a continuación el texto y un enlace a la entrevista.
El psiquiatra Jose Valdecasas, con más de 20 años de experiencia en una unidad de agudos y autor junto a Amaia Vispe del blog y libro Postpsiquiatría, plantea en esta entrevista una mirada crítica sobre la práctica psiquiátrica y, sobre todo, sobre la relación entre profesionales, personas usuarias y familias.
Una de sus ideas centrales es clara: fuera de situaciones excepcionales de crisis grave que puedan justificar una intervención involuntaria limitada en el tiempo, la persona mantiene su derecho a decidir sobre su tratamiento. La Ley de Autonomía del Paciente también rige en salud mental. El papel del psiquiatra no debería ser imponer, sino informar, escuchar y consensuar.
Valdecasas reconoce que el miedo a la recaída puede llevar tanto a familias como a profesionales a priorizar la prevención de nuevas crisis por encima de otros aspectos de la vida. Pero recuerda que solo la propia persona sabe hasta qué punto determinados efectos adversos —somnolencia, dificultades cognitivas, disfunción sexual, temblor o pérdida de capacidad para trabajar у relacionarse— resultan asumibles. Reducir el riesgo de recaída no puede convertirse automáticamente en el único objetivo del tratamiento.
Defiende por ello una relación clínica basada en el diálogo: el profesional aporta conocimiento técnico, pero también debe estar dispuesto a revisar su posición. Como resume en la entrevista: no se trata solo de convencer al paciente, sino también de dejarse convencer.
Otro eje fundamental es la incertidumbre de la psiquiatría. A diferencia de otras especialidades, señala, no existen pruebas analíticas o de imagen que permitan diagnosticar trastornos como la esquizofrenia de manera objetiva, y los diagnósticos pueden cambiar con el tiempo. Por eso considera problemático transmitir demasiado pronto afirmaciones como "esto es para toda la vida", "es un problema cerebral" o “necesitará medicación siempre".
Los psicofármacos, explica, pueden ser herramientas muy útiles, especialmente para aliviar síntomas, facilitar el sueño, disminuir la angustia o favorecer la estabilización. Pero no son tratamientos curativos que actúen sobre una causa conocida: las causas у mecanismos de muchos trastornos mentales siguen sin conocerse con precisión. De ahí la importancia de valorar individualmente dosis, duración, beneficios y efectos adversos.
La entrevista aborda también la enorme sobrecarga de los servicios públicos de salud mental. Valdecasas cuestiona además la tendencia a psiquiatrizar y psicologizar sufrimientos relacionados con precariedad, vivienda, trabajo, desigualdad o falta de apoyos. Su ejemplo es contundente: una persona amenazada por un desahucio puede necesitar mucho más una respuesta social y colectiva que una intervención dirigida a enseñarle a tolerar mejor su malestar.
Esta medicalización tiene, a su juicio, una doble consecuencia: se atienden desde salud mental problemas que quizá necesitarían respuestas sociales y, al mismo tiempo, se resta tiempo y recursos a personas con trastornos graves que sí podrían beneficiarse enormemente de una atención intensiva, cuidadosa y bien hecha.
Frente a los pronósticos cerrados, reivindica también la posibilidad de recuperación. Una crisis o una recaída no son una condena. Una persona puede atravesar periodos de psicosis o de intenso sufrimiento y, posteriormente, llevar una vida buena y significativa. Convertir un diagnóstico en una sentencia puede acabar funcionando como una profecía autocumplida.
Y esa vida buena depende de mucho más que de la desaparición de síntomas: apoyo familiar y social, vínculos, intereses, trabajo, condiciones materiales, cultura, autonomía, sentirse querido y poder querer. La responsabilidad del bienestar no puede recaer únicamente sobre la persona ni sobre su familia.
En definitiva, Valdecasas propone una psiquiatría capaz de reconocer los límites de su conocimiento, reducir el paternalismo, respetar la autonomía y construir relaciones en las que la persona pueda sentirse realmente escuchada.
“Quien manda realmente es el paciente, o debería ser el paciente."
Entrevista completa en el podcast LO-CURA, ¿qué cura la (lo)cura?, de HumanaMente.